“Estoy resolviendo una necesidad”, cuenta a EFE León, abogado de 45 años, que invirtió sus ahorros, junto a su esposa Jenifer Arias, en esta iniciativa del sector privado, con el objetivo de dar una salida energética en Playa Mégano, a 30 kilómetros del centro de La Habana: “La playa antes estaba muerta”, asegura.
En este espacio, arrendado a un terreno de propiedad del Estado, 20 vehículos están enchufados a la corriente al mediodía de un día de verano, donde recuperan la batería después de viajar hasta la costa.
La autonomía de la ‘solinera’ y su independencia del sistema energético reside en 24 paneles solares, tres baterías y sus inversores. Con esta capacidad, León puede llegar a cargar un total de 60 vehículos al día: autos pequeños, motocicletas y triciclos.
Dos semanas después de haberla inaugurado, León asegura que el “negocio va muy bien” y ya tiene planes de abrir otra en un municipio cercano a La Habana, y hasta de instalar un aerogenerador.
La expectativa de estas instalaciones eleva el listón: de hecho, la apertura contó con la presencia de autoridades gubernamentales y hasta apareció en la prensa y televisión estatal.
Por los medios de comunicación fue como se enteró José Enrique García de la existencia de las ‘solineras’. Aparca en la estación su moto, con su mujer de copiloto, cargando una neverita y hasta una sombrilla. Es la primera vez, pero no será la última.
“Yo vivo bastante lejos y las motos normalmente no llegan hasta aquí, porque no tienen carga para volver. Entonces, mientras uno carga, tiene la facilidad de disfrutar de la playa y puede regresar sin preocupación”, explica.
Muchos de los vehículos que ruedan por las calles cubanas no superan los 80 kilómetros de autonomía y los apagones en La Habana han estado durando más de 20 horas en las últimas semanas.
Una situación crítica para la generación de energía, agravada desde enero, tras el bloqueo petrolero decretado por Estados Unidos contra la isla.
Cargar en casa se ha vuelto una odisea y para muchos de los conductores de triciclos, la batería es sinónimo de sustento, por lo que alimentar con electricidad el vehículo es clave para llegar a fin de mes. Las ‘solineras’ suponen una salvación.
Su precio, en la estación de León puede variar, según el consumo del vehículo, entre 2 y 5 dólares para completar la batería.
Un precio asequible para Oleisi Leliebre, quien busca turno para cargar su triciclo. Conoció el lugar por redes sociales y quiere probarlo. “Es una innovación muy buena”, dice, porque cuando empezaron los apagones “se quedó todo vacío al no haber corriente”.
Leliebre afirma que los triciclos son el transporte de Cuba en este momento. Muchos son de marcas y materiales procedentes de China y forman parte de la transición energética que Cuba ha acelerado desde el agravamiento de la crisis y el colapso del transporte dependiente de petróleo.
“Para la sociedad y para el país es lo mejor que se ha podido inventar”, sentencia Leliebre.
Con el triciclo completo con seis pasajeros, en un solo trayecto hasta esta playa al este de La Habana, puede llegar a ganar alrededor de 20 dólares.
Por todo el país ya se han construido más de una veintena de ‘solineras’. León distingue la suya de las estatales y aquellas instaladas por grandes marcas de automóviles eléctricos de gran capacidad. Estas últimas suelen estar ubicadas a distancias alejadas, y en autopistas, con el fin de garantizar la carga a sus usuarios.
“Este es un servicio de un (empresario) privado para resolver a los propios privados”, asegura León, cuyo objetivo es ofrecer soluciones para todos, en aquellos lugares donde no hay corriente, y al mismo tiempo es difícil desplazarse para conseguirla, como en esta paradisíaca playa a las afueras de La Habana.
De ahí el servicio comunitario, al que tanto énfasis se le está dando. También, León, quien cobra unos 30 centavos para cargar aparatos eléctricos personales.
Este servicio abre un sinfín de posibilidades que los cubanos aprovechan para resolver sus necesidades con móviles, cuchillas de afeitar automáticas y hasta ollas arroceras.
En la 'solinera' de León, en medio de coches y triciclos, surgen cables que se cruzan y reconectan a los vecinos, aunque sea por un rato, de nuevo a su vida cotidiana, totalmente afectada por unos apagones, que dificultan y agravan las persistentes crisis de Cuba en los últimos años.
