Un joven de 16 años escapa con su abuelo a hombros de la riada que arrasó su casa en Nepal

La riada sepultó partes enteras de este pueblo del centro de Nepal bajo varios metros de barro, piedras y escombros, en Devighat ahora se camina sobre ellos donde antes había calles y, en algunos tramos, los tejados de las casas quedan prácticamente a la altura de los pies.
La riada sepultó partes enteras de este pueblo del centro de Nepal bajo varios metros de barro, piedras y escombros, en Devighat ahora se camina sobre ellos donde antes había calles y, en algunos tramos, los tejados de las casas quedan prácticamente a la altura de los pies.Lucía Goñi

DEVIGHAT. Abhishek Sharma, de 16 años, salió de casa rumbo a la escuela cuando Devighat todavía era el pueblo que conocía, pero antes de que terminara la mañana regresaba corriendo por la misma carretera, con el agua atravesándole el camino y su abuelo cargado a la espalda, mientras la riada avanzaba sobre las viviendas que acababa de dejar atrás.

En mitad del trayecto se había cruzado con el director de la escuela, que venía en sentido contrario y le ordenó regresar. “Me dijo: ‘No vayas a la escuela. Viene una inundación’”, recuerda el adolescente a EFE, a pocos metros del lugar donde estuvo su casa.

Abhishek dio media vuelta y comenzó a descender por la carretera que acababa de subir, pero para entonces el agua ya cruzaba la vía. Echó a correr y, más adelante, encontró a su abuelo sentado junto al camino.

“Lo levanté sobre mi espalda y lo llevé cuesta arriba”, relata. La familia consiguió alcanzar una zona elevada y ponerse a salvo. Nadie resultó herido, pero la casa hacia la que Abhishek había intentado regresar aquella mañana desapareció por completo. “El río se la llevó. No quedó nada”, dice.

Riada en Nepal.
Riada en Nepal.

En Devighat, en el distrito de Nuwakot, el barro, las piedras y los escombros se acumularon varios metros sobre las antiguas calles hasta dejar algunas viviendas enterradas prácticamente a la altura de los tejados. Dentro de varias permanecen cadáveres que cinco días después no han podido ser recuperados porque la inestabilidad del terreno impide en algunos puntos la entrada de maquinaria pesada, constató EFE durante una visita a la localidad.