El ministro del Interior, Sudhan Gurung, afirmó tras los rescates que los hallazgos habían dejado “un rayo de esperanza” y aseguró que las operaciones continuarían dentro de los túneles.
La búsqueda sigue activa en varios de los complejos hidroeléctricos más afectados, con apoyo de especialistas de la India, China y Corea del Sur, según las últimas actualizaciones oficiales del Gobierno nepalí.
Este sábado un ciudadano chino fue rescatado de un túnel de Upper Trishuli-1, en Rasuwa, en una operación conjunta del Ejército nepalí y un equipo surcoreano, apenas un día después de que otros dos trabajadores fueran encontrados vivos en Upper Trishuli 3A tras permanecer atrapados desde el 26 de agosto.
Upper Trishuli-1 concentra uno de los mayores operativos, más de 1400 personas vinculadas al proyecto se encontraban ahí cuando se produjo la catástrofe, 557 permanecen sin localizar y alrededor de 115 podrían haber quedado atrapadas en la zona de la presa y el túnel principal, según la empresa promotora.
Los equipos trabajan allí con bombas para retirar agua, drones, perros rastreadores y maquinaria pesada, aunque el acceso sigue condicionado por la destrucción de carreteras y puentes y por los grandes depósitos de barro y escombros acumulados tras la riada.
Las operaciones avanzan ya hacia su segunda semana en unas condiciones que obligan en algunos puntos a abrirse paso metro a metro bajo tierra, pero los rescates de las últimas horas han impedido que el paso del tiempo cierre todavía la posibilidad de encontrar a más personas con vida.
El último balance consolidado por la Policía de Nepal elevaba a 1.344 los cuerpos y restos humanos recuperados y a 4.887 las personas todavía sin localizar, mientras los cuerpos de seguridad participan en un operativo que continúa también en comunidades de Rasuwa y Nuwakot y a lo largo del corredor del Trishuli, donde equipos terrestres y helicópteros buscan desaparecidos, evacúan a afectados y llevan suministros a poblaciones aisladas por la destrucción de carreteras y puentes.
