El campeonato de combate medieval de Ucrania, celebrado el fin de semana dentro de las murallas del castillo de Lubart, del siglo XIV, en la ciudad noroccidental de Lutsk, atrajo a unos 90 participantes de todo el país, que acudieron para seleccionar al equipo nacional que representará al país en los torneos en el extranjero.
"Los golpes son reales, nadie perdona a nadie. Lo único que es diferente a la Edad Media es que las armas son romas para no matar a nadie", explica a EFE Katerina Baran, de 26 años, de la sección local del club de combate medieval Ayna Bera.
Baran, una de las aproximadamente quince mujeres que participan en el campeonato "Medieval Luchesk", ayudó a coorganizar el evento mientras muchos otros miembros del club seguían luchando en el este. Algunos soldados incluso lograron sacar tiempo de su servicio activo para competir.
"Es una gran ventaja que aquí nadie intente dispararme", declara a EFE Arseni Veguera, de 29 años, un médico de combate que lleva más de cuatro años y medio sirviendo, mientras prepara con cuidado su armadura de titanio de estilo medieval para sus primeros duelos.
En los combates individuales, los caballeros intentan asestar más golpes limpios a su oponente, explica Veguera, mientras las espadas chocan contra las armaduras y los coloridos escudos. En los combates multitudinarios, el objetivo es derribar a los oponentes.
La competición por las plazas en la selección nacional era especialmente intensa antes de la invasión rusa, cuando Ucrania alineaba de forma sistemática uno de los equipos más fuertes del mundo.
La falta de entrenamiento adecuado y de horas de sueño hace mucho más difícil ahora la competición internacional. Aun así, los caballeros ucranianos han conseguido medallas en anteriores copas del mundo celebradas en España, México, Estados Unidos y Dinamarca.
Aproximadamente la mitad de los miembros de la comunidad se han sumado a la defensa contra Rusia desde 2022, señala Serguí Vashchuk, líder de los caballeros de Lutsk y actualmente oficial del 413 regimiento de drones "Raid".
"Conocen bien la historia y entienden que Rusia es un enemigo constante de Ucrania. Nada cambia con el paso de los años. Luchamos contra ellos en la Edad Media y todavía seguimos luchando", declara Vashchuk a EFE.
A pesar de las circunstancias, el más reciente campeonato celebrado en Lutsk ha sido el más numeroso hasta la fecha. Atrajo a muchos principiantes, entre ellos mujeres, y a competidores de ciudades como Sumi, Zaporiyia y Dnipró, donde entrenan bajo la amenaza constante de ataques aéreos.
"Tenemos menos oportunidades para entrenar y para viajar al extranjero. Pero seguimos desarrollando este deporte en la medida de lo posible y damos la bienvenida a gente nueva, de manera que, cuando termine la guerra, podamos volver a representar dignamente a Ucrania en el escenario internacional", afirma Vashchuk.
Es una pena que muchos ucranianos no puedan participar en competiciones en el extranjero, señala Melanie Gras, de 41 años, excapitana de la selección femenina de Alemania. Destaca que las armaduras fabricadas por herreros ucranianos siguen gozando de gran prestigio en toda Europa.
Junto con su compañero de lucha Markus Gras, vino a visitar a unos amigos ucranianos, a entregar suministros médicos a su unidad y, más tarde, a conducir varias ambulancias donadas hasta Járkov.
"En nuestra comunidad, el nivel de apoyo a Ucrania es superior a la media. Hay mucha gente que hace donaciones debido a los amigos ucranianos que conocieron en competiciones internacionales", explica Gras a EFE.
La agresión de Rusia ha dejado una profunda huella en la comunidad internacional del combate medieval. Se han creado nuevas federaciones tras la disolución de una organización financiada por Rusia, y los participantes rusos siguen vetados en la mayoría de los torneos internacionales.
Los caballeros ucranianos valoran enormemente esta solidaridad, que reconoce lo mucho que se juegan en el combate moderno.
"Algunas de las personas de nuestra comunidad han muerto o están desaparecidas. Pero continuamos nuestra guerra porque no tenemos otra opción", señala Vashchuk.
