El icónico edificio, situado a orillas del río Potomac, fue vallado para impedir el acceso un día después de que la junta directiva aprobara su clausura inmediata, alegando motivos de seguridad y la necesidad de acometer reparaciones.
Ayer el juez federal Christopher Cooper bloqueó el nuevo intento de rebautizar la institución con el nombre de Trump.
La dirección argumenta que el edificio necesita una profunda reparación porque se encuentra en un estado deteriorado pero solo logrará recaudar los fondos para acometer las reformas si el instituto lleva el nombre del líder republicano.
Trump confirmó el martes en un mensaje en su cuenta de Truth Social que la renovación "no se llevará a cabo", y por tanto el centro no reabrirá sus puertas, si la Justicia sigue bloqueando el cambio de nombre.
Tras regresar a la Casa Blanca en enero de 2025, el mandatario renovó la junta directiva del Centro Kennedy y se colocó al frente de la misma, al tiempo que criticó con dureza la programación del recinto, que calificó de "woke" (progresista).
La nueva dirección llegó a añadir el nombre de Trump a la fachada, pero un juez federal ordenó en mayo retirarlo al considerar que la modificación del nombre requiere la aprobación del Congreso.
En agosto, la junta aprobó una nueva fórmula para colocar el nombre del presidente en la fachada mediante una inscripción que dijera "restaurado y renovado por el presidente Donald J. Trump", pero el juez volvió a bloquearla este martes, tras lo cual la dirección aprobó el cierre del edificio.
Los esfuerzos de Trump por apoderarse de la institución ha provocado cancelaciones de actuaciones y una caída de la recaudación por entradas.
El Centro Kennedy fue inaugurado en 1971 en honor al presidente John F. Kennedy, asesinado en 1963, y es uno de los principales complejos culturales de Estados Unidos, con programación de ópera, música sinfónica, teatro, ballet y danza contemporánea, entre otras disciplinas.
