El Ministerio de Exteriores de Irán convocó al embajador sueco en la capital iraní, Mathias Otterstedt, y le informó de que “uno de los diplomáticos de su país en Teherán debía abandonar Irán en un plazo de 48 horas”.
La medida es una respuesta a la expulsión anunciada ayer por Copenhague de un funcionario de la embajada iraní “a causa de actividades que no son compatibles con la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas”.
La cartera de Exteriores iraní tachó esa medida de “injustificada” y aseguró que “viola el derecho internacional” ya que fue tomada, en su opinión, “sin motivo válido alguno”.
“Esta medida del Gobierno sueco es, sin duda, el resultado de la presión ejercida por el régimen sionista y un intento de perturbar las actividades normales de la Embajada de la República Islámica de Irán en Estocolmo”, aseguró.
Al mismo tiempo Teherán rechazó las acusaciones suecas de que Irán realiza actividades que amenazan la seguridad de Suecia, lo que calificó de “retórica vil”.
