Merz asegura que "nadie" ha pedido su renuncia, pero admite que la CDU debe cambiar

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Berlín, 21 sep (EFE).- El canciller alemán y presidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Friedrich Merz, calificó este lunes de "punto de inflexión" para su partido el resultado obtenido en las regionales del domingo, y aunque subrayó que "nadie" de la cúpula ha pedido su renuncia, reconoció que la fuerza conservadora necesita cambiar.

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"Esta elección supone un profundo punto de inflexión. Es un resultado dramático y sin precedentes para la CDU en Alemania: no hemos podido superar el umbral del 5 % y una bancada parlamentaria regional completa queda fuera del Parlamento regional" del estado federado nororiental de Mecklemburgo-Antepomerania, dijo en una rueda de prensa en la sede de la CDU en Berlín.

"Es un duro golpe y tendrá consecuencias que nos acompañarán durante mucho tiempo", añadió.

Merz sostuvo que el resultado en Mecklemburgo-Antepomerania, donde la CDU logró solo un 4,9 % de los votos, el peor en la historia del partido, es fruto también de la "fuerte polarización" que se produjo entre el Partido Socialdemócrata (SPD) y Alternativa para Alemania (AfD), el partido de ultraderecha.

En los comicios de la ciudad-estado de Berlín, a su vez, la CDU perdió el Gobierno que había encabezado desde 2023 con el SPD, a favor de La Izquierda, aunque quedó segunda fuerza.

Merz consideró el resultado "considerable", pese a haber quedado la CDU "por debajo de sus expectativas y sus posibilidades", y recalcó que ahora corresponde a Los Verdes y el SPD decidir si optan por unirse a La Izquierda o a los conservadores en Berlín.

El canciller aseguró ser consciente de que tanto en estas regionales como en las de Sajonia-Anhalt hace dos semanas, donde la ultraderecha rozó la mayoría absoluta, "la política federal ha influido de forma importante", incluida su propia persona.

Sin embargo, opinó, "las razones (...) van mucho más allá".

"Estamos experimentando una profunda transformación del sistema político y de partidos en Alemania, así como en muchos otros países del mundo, y eso también se ha reflejado en las elecciones de ayer. Aquí, en Berlín, por ejemplo, más del 40 % de los votos fueron para fuerzas que son destructivas, que cuestionan nuestro sistema político y parlamentario y que intentan entusiasmar a la gente con soluciones radicales y sencillas", sostuvo.

Eso sí, admitió como evidente que la CDU debe evaluar qué significa el resultado para el rumbo de la CDU y el Gobierno federal de coalición con la hermana bávara de la Unión Socialcristiana (CSU) y los socialdemócratas tras solo 16 años en el Ejecutivo.

"Sabemos que ahora tenemos por delante un enorme esfuerzo. Sabemos que el Gobierno federal y los estados federados tienen que mantenerse unidos y unir sus fuerzas. Tenemos que encontrar -y encontraremos- una nueva forma de trabajar juntos", recalcó.

"Debemos dar respuestas a las preocupaciones y los temores de la gente. Muchas personas están preocupadas por su puesto de trabajo, por sus familias, por sus ingresos durante la jubilación y por la atención sanitaria", dijo.

Pero advirtió, en referencia a la AfD y La Izquierda, que "las soluciones sencillas" que sugieren "los extremistas no existen".

El canciller reconoció también que la CDU ya no tiene "respuestas satisfactorias para demasiadas cuestiones", y que "ya solo en parte" es un partido popular o de masas.

Merz consideró que no cabe dudar del camino elegido porque lo importante es "la estabilidad y un rumbo claro", pero se mostró abierto a hablar con los socialdemócratas y su cúpula para evaluar "cómo seguir trabajando juntos".

"Que sigamos trabajando juntos es lo correcto", dijo, y agradeció al SPD que haya reiterado su apoyo a la coalición.

"Lo celebro y, por cierto, esa fue también esta mañana la opinión unánime, sin excepción, de la dirección federal de la CDU", recalcó.

Según añadió sobre su futuro inmediato, "ni ayer por la noche ni esta mañana nadie planteó ninguna cuestión personal, y mucho menos ningún debate sobre cambios de personas o cargos".