"Ni las Fuerzas Armadas de Sudán ni las Fuerzas de Apoyo Rápido, ni sus respectivos líderes, representan un gobierno legítimo y constitucional para Sudán", donde la guerra ha provocado la muerte de decenas de miles de personas y la peor crisis humanitaria y de desplazamiento del planeta, dijo el Departamento de Estado estadounidense en un comunicado.
La nota lamenta que ambas partes del conflicto "ejercen el poder únicamente mediante la fuerza de las armas", y que "la conducta de los líderes de las facciones en conflicto los inhabilita para gobernar el país", destacando que el objetivo de Washington "es restablecer la paz y devolver el poder al pueblo sudanés.
En el documento, Washington también lamenta que el Ejército sudanés, encabezado por Abdelfatah al Burhan, y las FAR, lideradas por Mohamed Hamdan Dagalo, alias Hemedti, tampoco hayan asumido "compromisos serios para una tregua inmediata; por el contrario, han intensificado las operaciones de combate y los ataques con drones que causan la muerte de civiles".
Recordó que EE.UU "hemos instado reiteradamente a ambas partes a aceptar una tregua humanitaria tal como se ha planteado y sin condiciones previas, y a comprometerse con un diálogo político inclusivo que conduzca a la transición hacia un gobierno civil", pasos que consideró "fundamentales para lograr una paz duradera en Sudán".
El Departamento de Estado reiteró que, pese a todo, "EE.UU y el presidente Trump están dispuestos a colaborar con cualquier actor que sea un socio serio en la búsqueda de la paz para Sudán", en tanto advirtió de que "entretanto, buscaremos aumentar el costo del conflicto para todas las partes beligerantes y para las redes que lo alimentan".
El comunicado llega mientras se desarrollan en Nueva York las reuniones de la Asamblea General de la ONU, en la que no se ha confirmado de momento la participación de Al Burhan, quien es también presidente del Consejo Soberano que gobierna en Jartum.
Al Burhan reiteró ayer, martes, su negativa a negociar con las FAR, ya que -en su opinión- ello significaría "legitimar" a los paramilitares o "igualarlos" con las Fuerzas Armadas sudanesas que "son una institución constitucional".
En un artículo en la revista estadounidense Foreign Policy, el líder sudanés aseguró que el conflicto en Sudán "no es un enfrentamiento entre dos facciones ni una guerra civil; nuestro Estado soberano y la milicia de las FAR no están en igualdad de condiciones morales ni jurídicas".
Al Burhan cuenta con el apoyo de países vecinos, como Arabia Saudí, Catar y Egipto, todos aliados de EE.UU y este último es el vecino del norte de Sudán.
Emiratos Árabes Unidos (EAU), también aliado de EE.UU, es el apoyo principal de los paramilitares.
El conflicto en Sudán estalló el 15 de abril de 2023 por divergencias sobre la integración de las FAR en el Ejército en el contexto de un proceso de transición política en el país africano que no ha sido completado desde el derrocamiento del dictador Hasan al Bashir, en 2019.
