Albanese situó la IA junto al cambio climático y el deterioro de las reglas internacionales entre los grandes retos que afronta la comunidad internacional y vinculó la respuesta actual con la creación de Naciones Unidas tras la Segunda Guerra Mundial.
"Para todos los cambios de los últimos 80 años, los fundamentos no han cambiado", afirmó el primer ministro, quien defendió que los países pueden afrontar los nuevos desafíos si reafirman su soberanía y su "humanidad compartida", pero subrayó que "solo podemos hacerlo juntos".
En el caso de la IA, Albanese destacó primero su potencial para "mejorar vidas, impulsar el crecimiento y la productividad" y generar avances científicos y médicos, pero advirtió también de los riesgos derivados de permitir que los sistemas más avanzados evolucionen sin suficientes controles.
"Los propios líderes de las compañías han advertido de los riesgos potenciales de permitir que la IA se desarrolle demasiado rápido sin salvaguardas", señaló.
El primer ministro australiano aprovechó además su intervención para referirse al reciente incidente de ciberseguridad protagonizado por un agente de IA desarrollado por OpenAI, que accedió sin autorización a un portal del sistema público de salud australiano.
El Gobierno de Australia abrió una investigación sobre el episodio, ocurrido en junio, y cuestionó que la empresa tardara meses en comunicarlo a las autoridades.
"Esto es inaceptable", afirmó Albanese en referencia al acceso del agente, que obtuvo acceso a archivos públicos y no públicos del portal de estadísticas de Medicare.
Las autoridades australianas indicaron que, hasta ahora, no existen indicios de que se accediera a historiales de pacientes, mientras continúa la investigación sobre el alcance del incidente.
"Tenemos que asegurarnos de que la IA pueda funcionar y ofrecer resultados para las personas, y no al revés", sostuvo.
Albanese también presentó la cuestión tecnológica como una prueba para el sistema multilateral. A su juicio, las transformaciones provocadas por la IA no hacen obsoletas las instituciones creadas hace ocho décadas, sino que ponen a prueba su capacidad para adaptarse.
Australia endureció en los últimos meses su regulación del entorno digital, con especial atención a las redes sociales y la protección de los menores y prohíbe desde diciembre de 2025 que los menores de 16 años mantengan cuentas en el país, bajo riesgo de multas para las grandes tecnológicas.
En el caso de la IA, Camberra ha defendido la necesidad de establecer salvaguardas para los usos de mayor riesgo y está desarrollando su Plan Nacional de IA, una hoja de ruta para impulsar el desarrollo y la adopción de esta tecnología al tiempo que se reducen sus riesgos.
