El oteador de palabras: “girocóptero”, “microhistoria”, “hotelización”...

Imagen sin descripción

Madrid, 26 sep (EFE).- Han pasado dos semanas desde el anterior oteador y es momento de traer una nueva selección de voces recientes, curiosas, dudosas… que la FundéuRAE ha encontrado en los medios de comunicación. Se recuerda que el propósito es tan solo recopilarlas, lo que no implica de por sí una aceptación o una censura, y que no siguen un orden concreto ni tratan un tema específico.

Agregá ABC a Google como fuente preferida en tus búsquedas.

A partir de los elementos de origen griego “helico-” (‘espiral’) y “-⁠ptero” (‘ala’) se creó “helicóptero”. Tomando la terminación de esta voz se ha creado “girocóptero” como alternativa a “autogiro”, originalmente en referencia a un modelo de tamaño reducido y con una estructura ligera.

La “microhistoria” es un método de análisis histórico basado en estudiar acontecimientos, personas o grupos de personas, documentos, etc., a pequeña escala. Mantiene conexiones con la sociología o la antropología y busca revelar los procesos sociales y culturales de la gente común en una comunidad, así como su vida cotidiana.

Por su formación con los sufijos “-⁠izar” y “-⁠ción”, “hotelización” es la conversión o transformación en hotel de un inmueble (por ejemplo, un edificio de oficinas). En un sentido más amplio, describe también el fenómeno por el que un conjunto de viviendas incorpora instalaciones y servicios propios de un hotel.

En una vía, senda, pasarela, etc., “ciclopeatonal” los peatones y los ciclistas comparten el espacio. Es un concepto similar al de “vía ciclable”.

Mientras que en las gasolineras, hidrogeneras, electrolineras… se destaca el tipo de combustible o de energía que se suministra, en las “fotolineras” se resalta que su fuente es la luz solar. El elemento “foto-” significa ‘luz’ y lo encontramos, por ejemplo, en “fotografía” y “fotosíntesis”.

En la metodología del entrenamiento deportivo, especialmente del fútbol, el “morfociclo” es el modelo de planificación semanal, es decir, en ciclos de una semana, organizado en torno a las fases de recuperación, preparación y competición, y adaptado a la forma (de ahí el comienzo “morfo-”) de jugar del equipo.