"Hubo combates y el enemigo capturó la ciudad. Nos hemos replegado a las montañas que dominan la localidad. Desde una perspectiva militar, consideramos que era innecesario permanecer allí", confirmó Getachew Berhane, un comandante del Frente de Liberación del Pueblo de Tigré (FLPT), a EFE.
Con la toma de Alamata por parte de las Fuerzas de Defensa Nacional de Etiopía (ENDF), los rebeldes se retiraron hacia la zona montañosa y boscosa de Gira Kahsu, a unos cinco kilómetros de la ciudad.
Fuentes militares etíopes bajo condición de anonimato y residentes locales confirmaron también la toma de Alamata, donde soldados del Ejército federal fueron vistos marchando por las calles e izando banderas etíopes.
"Hemos tomado Alamata y continuaremos limpiando de fuerzas enemigas las principales ciudades", dijo una fuente castrense a EFE.
La caída de Alamata se produce en pleno recrudecimiento del conflicto, después de que una coalición de grupos de la oposición e insurgentes —que incluye al FLPT, al Movimiento Nacional Amhara Fano (AFNM) y al Ejército de Liberación Oromo (ALO)— anunciara una alianza para derrocar al Gobierno del primer ministro, Abiy Ahmed, e instaurar un ejecutivo de transición.
La alianza une a antiguos rivales acérrimos que se enfrentaron durante la guerra de Tigré (2020-2022), un conflicto en el que el FLPT acusó a las milicias Fano de cometer atrocidades y desplazar a cientos de miles de tigrinos en territorios limítrofes disputados entre Amhara y Tigré.
El portavoz del FLPT, Michael Asgedom, afirmó la semana pasada a EFE que la alianza abarca coordinación política y militar para "desmantelar el régimen de Adís Abeba" mediante operaciones conjuntas si resultase necesario.
En Afar, las tropas federales cuentan además con el apoyo de la Fuerza de Paz de Tigré —una facción escindida de los rebeldes tigrinos que brindan soporte al Ejército etíope—, mientras ambos bandos se atribuyen cientos de bajas enemigas en combates que EFE no ha podido verificar de manera independiente.
El conflicto estalló el pasado miércoles, cuando el FPLT acusó al Gobierno federal de una "invasión y ataque abierto" y reveló que ordenó a sus fuerzas adoptar una estrategia de "guerra defensiva", tras tomar el control de los tres aeropuertos de la región.
Los enfrentamientos activos se extienden en la actualidad por Tigré, las vecinas regiones de Afar y Amhara, y sectores de Oromía -que ocupa casi un tercio del territorio nacional-, donde las fuerzas federales también combaten al ALO, catalogado en 2021 como grupo terrorista por el Gobierno etíope.
En el poder desde 2018, Abiy Ahmed, que pertenece a la etnia mayoritaria oromo, acumula críticas por no solucionar las tensiones étnicas que históricamente han ocasionado olas de violencia en el país.
Estas acciones avivan todavía más los temores ante el posible estallido de una nueva guerra en Tigré, tras el conflicto de 2020-2022, en la que murieron al menos 600.000 personas, según el mediador de la Unión Africana (UA), el expresidente nigeriano Olusegun Obasanjo.
