Así lo explicó el portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, en su rueda de diaria después de que el Consejo de Seguridad validara la propuesta para extender el mandato de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) en Haití hasta el 31 de marzo de 2027, con el voto afirmativo de once miembros y la abstención de China, Rusia y Pakistán.
Guterres aplaudió la decisión del órgano y pidió a los Estados miembros que aprovechen este impulso para seguir trabajando hasta garantizar "el despliegue oportuno del personal restante" para que la misión pueda cumplir con su mandato.
"El secretario general aprovecha esta oportunidad para recordar que el apoyo en materia de seguridad es indispensable para crear las condiciones que permitan avanzar, incluso hacia el restablecimiento de las instituciones democráticas en Haití mediante la celebración de elecciones pacíficas e inclusivas", añadió Dujarric.
El diplomático portugués reconoció también que el mandato debe ir acompañado de más esfuerzos con los que hacer frente a todos los desafíos que enfrenta Haití, pasando por la situación política, institucional y de derechos humanos.
En este sentido, recordó las dificultades de la organización para hacer frente a las diferentes crisis en la isla por la falta de financiación.
Según dijo el portavoz, el plan de respuesta humanitaria solicitado este año para Haití no ha alcanzado el 50 % del objetivo marcado de 880 millones de dólares, con los que busca asistir a cuatro millones de personas.
La GSF fue creada ahora hace un año, por un periodo de doce meses, para sustituir a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), y mantiene el respaldo logístico y operativo de Naciones Unidas a través de la Oficina de Apoyo de la ONU en Haití (UNSOH).
En julio, el representante especial de la GSF, Jack Christofides, indicó ante el Consejo de Seguridad que la misión se encontraba todavía en una fase inicial y reclamó un mayor respaldo internacional para incrementar la presión sobre las bandas.
