Los decretos se van a votar este viernes en la Cámara Baja, pero tienen difícil salir adelante después de que el partido nacionalista catalán Junts per Catalunya, cuyo apoyo es necesario para que se aprueben, haya pedido al Gobierno que los retire.
Con las medidas contenidas en estos decretos, el Gobierno busca facilitar el acceso a la vivienda en medio de una oleada de protestas que comenzaron el pasado sábado y que tienen su epicentro en la madrileña Puerta del Sol, donde esta noche hay ya más de 1.300 tiendas y alrededor de 2.000 personas.
La decisión de Junts ha llenado la plaza de gritos de rabia y se ha producido un momento de tensión cuando un grupo de manifestantes se ha aproximado a las vallas que rodean la Real Casa de Correos, sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid y ubicada en la Puerta del Sol.
Este conato ha sido disuelto por otros manifestantes que han hecho retroceder a sus compañeros para evitar altercados.
La decisión de Junts no ha sentado bien entre los manifestantes, aunque, por otra parte, era esperada.
"Creo que buena parte de nosotros ya estaba preparada para que no se aprobaran ninguno de los dos decretos", ha indicado Malena a EFE, quien ha añadido que "ya era mala señal que se dividieran en dos". No obstante, ha indicado que, aunque no se aprueben, van a seguir manifestándose, ya que "esta acampada no es solo por un decreto, sino para cambiar las cosas".
Además, ha indicado que el siguiente paso, tras la manifestación de este sábado, "debería ser una huelga general".
Para Pol, otro manifestante, la "decepción era previsible", ya que el Gobierno se encuentra "entre la espada y la pared por un lado u otro" e intentar sacar adelante es "prácticamente imposible porque hay que poner de acuerdo a casi todos los grupos parlamentarios".
"Al final todo lo que estamos haciendo es para que las cosas cambien y si no cambian tendremos que seguir manifestándonos", ha comentado Naya, otra manifestante que ha tenido que situar su tienda en la calle Arenal, puesto que la Puerta del Sol ya no admite más.
El aumento del número de tiendas, que ya supera las 1.300 y la afluencia de personas, alrededor de 2.000, ha obligado a los sindicatos a cargo de la concentración a mejorar la organización.
Las zonas donde se permitía la acampada han sido delimitadas por las autoridades, pero los propios manifestantes, de acuerdo con los sindicatos y de manera voluntaria, han colocado controles de acceso que solo permiten la entrada al campamento de la Puerta del Sol a personas que ya estuvieran acampadas.
Además, se "ha mejorado la colocación de las tiendas", lo que ha permitido "que las calles queden mucho más delimitadas y visibles, lo que facilita poder caminar dentro del campamento", ha explicado Laura a EFE.
El aforo en la Puerta del Sol se ha quedado pequeño, lo que ha provocado que haya habilitado una segunda zona de acampada en la calle Arenal, que también se encuentra copada.
