“A última dança”, colocó la histórica agrupación política en sus redes sociales para referirse a la manifestación de apoyo al mandatario de 80 años que va tras su cuarto mandato no consecutivo.
La música y el clima festivo comenzaron temprano en la Avenida Paulista, aunque la caravana formal que iniciaba con el descenso hacia una plaza del centro de la ciudad arrancó una hora y media después con la llegada del líder progresista.
El código de vestimenta implícito para acudir era rojo, el color de la agrupación, y se respetó a rajatabla, tanto que un grupo de mujeres se tiñó el cabello en este tono para este sábado.
Miles de personas se acercaron con banderas, cotillón, y hasta bisutería con el rostro de Lula. Otras, optaron por mostrar su adhesión desde los balcones de los edificios residenciales y las terrazas de los locales gastronómicos que caracterizan esa calle.
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Lula realizó el recorrido a bordo de un camión de sonido luciendo su clásico sombrero Panamá para protegerse del sol y estirándose constantemente para tocar las manos de los presentes que colmaban el asfalto.
En el vehículo estuvo acompañado por su candidato al gobierno del estado de São Paulo, el exministro de Hacienda Fernando Haddad, y sus candidatas al Senado, la exministra de Ambiente Marina Silva y la exministra de Planificación Simone Tebet.
Durante su discurso, Lula invitó a ir a las urnas “con mucha tranquilidad, sabiendo que de un lado está la democracia y la soberanía”, y del otro lado, “la barbarie y la corrupción”.
“Vamos a necesitar de la fuerza de todos. A partir de esta caminata, nadie descansa. Necesitamos conversar con las personas en la calle, en el bar, en la iglesia, en los comercios, para que todo el mundo vaya a votar”, expresó con poca voz el mandatario, que en la última semana encabezó uno o dos mítines por día en diversas ciudades del país.
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Mientras Flávio Bolsonaro concentra sus esfuerzos en captar el voto de otras fuerzas conservadoras, la estrategia del oficialismo apunta directamente a reducir la abstención, históricamente elevada en el país.
Bajo el intenso sol, una palabra se repetía entre los entrevistados: soberanía. Ni salud, ni educación, ni seguridad.
A menos de un día del inicio de los comicios, el ambiente entre la militancia osciló entre el entusiasmo y las matemáticas para evaluar la posibilidad de resolver la contienda en la primera vuelta.
Parte de los manifestantes admitió que el escenario podría inclinarse hacia un balotaje ajustado, mientras que otros dicen prepararse para volver a la Avenida Paulista a festejar la noche del domingo tras la divulgación de los resultados.
