Almodóvar y Sofia Coppola hacen una radiografía sobre cine, adaptación literaria y rodajes

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Coppola coincidió al recordar cómo afrontó la adaptación de 'The Virgin Suicides' con el escritor Jeffrey Eugenides: "Me reuní con él para pedírselo y le envié mi guion. Al principio no le convenció del todo y me hizo comentarios; comprendí que era su criatura".

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"Pero con el tiempo lo entendió y quedó muy contento con el resultado. Al adaptar, uno debe cambiar cosas para llevarlo al lenguaje cinematográfico", recordó la directora.

Almodóvar, que se puso unas gafas de sol para que los focos no le dieran migraña y durante el coloquio saltó del inglés al español, argumentó que el cine y la literatura son "disciplinas distintas" y que el realizador requiere total libertad de reinterpretación para no sentirse atado o con la impresión de estar "traicionando" al creador original.

Respecto a esta última, centrada en una relación lésbica intensa, confesó que le atrae llevarla a la pantalla, aunque admitió dudas sobre si hoy encontraría actrices "con la valentía que demostraron Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos en 'La vida de Adèle' para rodar ese tipo de secuencias.

Abdellatif Kechiche, el director francés de 'La vida de Adèle', ganó el máximo galardón en Cannes en 2013, pero luego fue investigado por agresión sexual.

Poco después de ese rodaje, ambas actrices denunciaron el carácter tiránico del director y que exigiera cientos de tomas para una misma escena.

Almodóvar apuntó con humor que el vínculo entre el director y los actores ya es un "trío", pero que sumar mediadores lo transforma en un "cuarteto" que puede obstaculizar la visión creativa si surgen discrepancias de criterio.

El director relató la fricción que vivió en el pasado con un muy buen actor -cuyo nombre no reveló- que seguía a rajatabla las pautas externas de su 'coach' en lugar de las suyas, lo que le obligó a zanjar la situación imponiendo su autoridad como director.

"Luego te digo quién era", le comentó el director español a Coppola en el escenario.

Por su parte, Coppola relató su propia experiencia tras incorporar por primera vez a una coordinadora de intimidad durante la filmación de 'Priscilla': "Al principio me resultó extraño, pero luego agradeces el apoyo", apuntó la cineasta neoyorquina.

Con ironía, señaló que ahora, cumplidos los 50, "es maravilloso simplemente decirle a la gente lo que tiene que hacer y que te escuchen, en vez de tener que negociar cada paso".

Entre anécdotas, recordaron la fiesta en Los Ángeles en la que ambos intentaron sin éxito entablar conversación con la glamurosa actriz británica Joan Collins.

 Coppola, por su parte, presenta en el festival ‘Making Marie Antoinette’ un filme rodado originalmente por su difunta madre, Eleanor Coppola, y terminado por Sofia que revisita la creación de la película de 2006.