La organización defensora de la libertad de expresión y de prensa publicó su quinto índice anual de vetos a libros en escuelas, y constató que estos prácticamente se duplicaron respecto al curso escolar previo, desde los 6.870 hasta los 11.982, detalló el informe.
La mayoría de los títulos prohibidos, el 58%, entraban en la categoría de literatura joven (“young adult”), lo que “despoja a los jóvenes lectores de los libros que les ayudan a enamorarse de leer”, denuncia la entidad. En cuanto a género, el 87% fueron de ficción.
El análisis de los últimos cinco años deja claro que los vetos se dirigieron “abrumadoramente a libros sobre raza y racismo, gente o personajes LGTBQ+, gente racializada o personajes racializados, y sexo”, señaló.
PEN America identifica dos fuerzas detrás del “movimiento” de veto en los últimos años: la
legislación estatal y los grupos organizados, reforzados por figuras políticas que ejercen presión, pero reconoce que la inteligencia artificial (IA) está “acelerando” la tendencia.
Los estados donde se concentran los vetos son Texas y Florida, que se han convertido en “modelos de censura educativa”, y que además tienen el registro más completo de las prohibiciones porque se lo reclaman los grupos en defensa de la “libertad para leer”.
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