"Cualquier individuo que deserte de la junta con su arma y se presente ante el mando más cercano del Gobierno federal y de la FPT será debidamente registrado y se le brindará protección completa", dijo la FPT en un comunicado publicado en su cuenta de la red social X.
Además, consideró que la guerra iniciada el 23 de septiembre por el insurgente Frente Popular de Liberación de Tigré (FPLT) es "injusta" y que ha causado la muerte de "muchos jóvenes tigrinos", así como el desplazamiento de civiles.
"(Los rebeldes) deben cesar sus acciones y rendirse pacíficamente ante las fuerzas gubernamentales. Se respetarán sus vidas y sus casos se tratarán conforme a la ley", insistió el FPT.
Tanto la milicia como la nueva administración de Mekelle -subrayó- recibirán a aquellos que decidan rendirse, y trabajarán para su "reintegración pacífica".
"Hacemos un llamamiento a todos los organismos pertinentes, partes interesadas, familias y al pueblo de Tigré en general para que aconsejen a sus hijos que detengan la guerra, elijan la paz y trabajen por la paz", añadió.
Del mismo modo, enfatizó que los actuales combates tienen como objetivo "liberar a la gente" de los "oligarcas" del FPLT.
Este fin de semana, las fuerzas de Adís Abeba arrebataron el control de Mekelle al FPLT, después de que este grupo confirmara el sábado la salida de la ciudad de su Gobierno insurgente, algo que justificó para "crear las condiciones" que permitan a los rebeldes "aplastar al enemigo".
Asimismo, el Ejército etíope y el FPT recuperaron el pasado viernes el control del aeropuerto de Mekelle, el más importante de la región, que había sido capturado por el FPLT.
El Ejército federal y sus aliados han logrado rápidos avances en Tigré desde que, tras meses de escalada y bombardeos recurrentes con drones, estallaran fuertes enfrentamientos con el FPLT, que anunció una “guerra defensiva” el pasado 23 de septiembre.
A esa situación se suma la formación de una alianza de siete grupos rebeldes y opositores —que incluye al FPLT, al movimiento nacionalista amhara Fano y al Ejército de Liberación Oromo (OLA, en inglés)— para derrocar al Gobierno del primer ministro etíope, Abiy Ahmed, y establecer un Ejecutivo de transición "inclusivo".
Estas acciones avivan los temores al posible estallido de una nueva y devastadora guerra como el conflicto que enfrentó entre 2020 y 2022 al FPLT y el Gobierno etíope, en el que murieron al menos 600.000 personas, según la Unión Africana (UA).
La situación se ve todavía más agravada por la ruptura de relaciones con la vecina Eritrea, país al que Adís Abeba acusa de financiar a grupos rebeldes etíopes, algo que Asmara niega.
