James Cody Bryant, de 30 años, residente en Bellingham (en el estado de Washington) y que se identifica como mujer, fue detenida y acusada de conspiración para asesinar a personas en un país extranjero, un delito que puede ser castigado con cadena perpetua.
Según las autoridades, Bryant mantuvo contacto durante meses con Jesse Van Rootselaar, de 18 años, antes de la matanza.
La Policía sostiene que Bryant envió dinero a la joven, para que pudiese comprar, entre otros artículos, un encendedor destinado, según la acusación, a la fabricación de un artefacto explosivo. También, aceptó ayudarla a retransmitir el ataque en directo.
Ambas se habrían conocido en la plataforma Omegle y posteriormente mantuvieron el contacto por internet.
Además, después de los primeros asesinatos, Bryant supuestamente explicó a Van Rootselaar cómo arrancar el vehículo que utilizó para desplazarse hasta la escuela secundaria de Tumbler Ridge.
La retransmisión en directo de la matanza iniciada por la joven en Twitch permaneció activa unos 20 segundos y fue vista por una sola cuenta vinculada a Bryant.
El 10 de febrero, Van Rootselaar mató primero a su madre y a su hermanastro de 11 años en la vivienda familiar y después se dirigió al instituto de Tumbler Ridge, donde asesinó a cinco estudiantes de entre 12 y 13 años y a una asistente educativa de 39 años, antes de suicidarse.
La matanza, una de las peores de la historia reciente de Canadá, conmocionó a Tumbler Ridge, una pequeña localidad de unos 2.400 habitantes del noreste de Columbia Británica. Hasta ahora no se había hecho pública la posible participación de otra persona en la preparación del ataque.
Las autoridades canadienses señalaron que la investigación continúa y que podrían presentarse cargos adicionales en Canadá.
Además, las familias de las víctimas y supervivientes de la matanza han presentado 37 demandas en California contra OpenAI y su consejero delegado, Sam Altman. Las acciones judiciales sostienen que la compañía no aplicó salvaguardas suficientes que, según los demandantes, podrían haber evitado la tragedia.
El Gobierno de Columbia Británica también ha demandado a OpenAI y a Altman ante un tribunal federal del norte de California por no haber alertado a las autoridades sobre la actividad de Van Rootselaar en ChatGPT.
La empresa ha reconocido que bloqueó una primera cuenta de la joven, pero que esta creó una segunda de cuya existencia dijo no haber tenido conocimiento hasta después de la matanza.
Posteriormente, Altman se disculpó públicamente por no haber avisado a las autoridades canadienses y la compañía afirmó haber reforzado sus procedimientos para evaluar amenazas.
