Von der Leyen pone el foco en la energía: compras conjuntas y diálogo con las refinerías

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Estrasburgo (Francia), 6 oct (EFE).- La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, situó hoy la crisis energética entre las principales urgencias políticas de la UE y anunció que Bruselas quiere reforzar las compras conjuntas y abrir un diálogo estratégico con las refinerías europeas para reducir costes y garantizar el suministro, además de acelerar la generación autónoma y limpia.

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"Mientras Europa dependa del petróleo y el gas, nuestra prosperidad seguirá expuesta a acontecimientos que escapan a nuestro control", afirmó Von der Leyen ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo en una intervención para preparar la cumbre de líderes de los próximos 15 y 16 de octubre.

La presidenta del Ejecutivo comunitario defendió acelerar la sustitución de los combustibles fósiles por electricidad limpia producida en Europa y recordó que el encarecimiento de la energía ha añadido 100.000 millones de euros a la factura europea de importaciones fósiles desde el inicio de la guerra de Irán.

Desde finales de febrero, el precio del gas ha aumentado un 140 % y el del diésel se ha duplicado, una presión que afecta tanto a las empresas como a los hogares y que, advirtió, podría agravarse con la llegada del invierno, apuntó.

"Tenemos que actuar ahora", dijo la democristiana alemana, que abogó por ayudar a quienes más lo necesitan y, al mismo tiempo, atacar los problemas estructurales que hacen que Europa siga expuesta a las fluctuaciones de los mercados internacionales de combustibles fósiles.

En el corto plazo, Von der Leyen defendió que las ayudas nacionales frente a los elevados precios sean selectivas y rechazó los subsidios generalizados porque "aumentarían la demanda, favorecerían a las rentas más altas y supondrían unos costes enormes", dijo.

Von der Leyen avanzó que Bruselas lanzará un "diálogo estratégico sobre las refinerías europeas", que estará dirigido por los comisarios de Energía, Dan Jørgensen, y Defensa, Andrius Kubilius.

"El objetivo es reducir los costes y garantizar que dispongamos de los suministros necesarios también para la defensa", explicó Von der Leyen.

La Comisión pretende además recuperar y ampliar la experiencia de las compras conjuntas de energía que puso en marcha tras la invasión rusa de Ucrania, cuando se habilitó un sistema para gestionar importaciones mancomunadas de gas.

"Cuando Rusia intentó chantajearnos, reunimos a los compradores europeos. Agrupamos la demanda. Ayudamos a garantizar los suministros que Europa necesitaba. Es un modelo que funciona", aseguró.

Pero el Ejecutivo comunitario quiere ahora "llevarlo al siguiente nivel" y pasar de un mecanismo que esencialmente pone en contacto a compradores y vendedores a un sistema en el que se agregue la demanda y se encargue a un operador de mercado efectuar las compras conjuntas.

La Comisión quiere actuar además sobre la oferta y, después de que los países del G7 acordaran liberar 100 millones de barriles de petróleo y diésel de sus reservas, dará "un año más de flexibilidad" a los exportadores en la aplicación de las normas europeas sobre metano, con el objetivo de evitar costes adicionales en plena crisis.

Se trata de una medida que la administración estadounidense de Donald Trump había reclamado con insistencia, junto con más de una decena de países estadounidenses, al considerar que podían dificultar las exportaciones de petróleo y gas hacia la UE en un momento de tensión en los mercados energéticos.

Von der Leyen insistió, no obstante, en que la respuesta estructural pasa por reducir la dependencia de los combustibles fósiles mediante más renovables, electrificación y redes.

Recordó que el año pasado la energía eólica y la solar generaron por primera vez más electricidad en la UE que todos los combustibles fósiles juntos y que se instalaron más de 80 gigavatios de nueva capacidad renovable.

El problema, añadió, es que existe una capacidad seis veces superior a esa cifra que sigue esperando conexión a la red eléctrica, por lo que reclamó al Parlamento Europeo y a los Estados miembros que aceleren la negociación del paquete europeo de redes.

"Necesitamos nuestro paquete de redes eléctricas con urgencia", señaló Von der Leyen, que pidió que quede acordado antes de finales de año.

La presidenta de la Comisión situó también la electrificación como una de las principales herramientas para reducir la dependencia exterior. Actualmente la electricidad representa menos de una cuarta parte del consumo final de energía de la UE y Bruselas pretende duplicar esa proporción de aquí a 2040.

Según Von der Leyen, alcanzar ese objetivo podría reducir las importaciones europeas de combustibles fósiles en unos 260.000 millones de euros al año.

"Cada electrón de energía limpia que producimos y utilizamos aquí en Europa es energía que no necesitamos importar de unos mercados mundiales volátiles", concluyó.