La formación centrista, que se declaró neutra en la primera vuelta, se dividió de cara a la segunda vuelta, con 17 de sus directorios regionales anunciando respaldo al candidato ultraderechista y los otros 10 decididos a apoyar al presidente progresista Luiz Inácio Lula da Silva, que aspira a la reelección.
El MDB, que actualmente tiene la segunda mayor bancada en el Senado, con nueve escaños, y la sexta mayor en la Cámara Baja, con 38 diputados, fue el partido que lideró el proceso de redemocratización de Brasil tras la dictadura (1964-1985) y durante muchos años fue la mayor fuerza en el Congreso.
El partido de los expresidente Michel Temer (2016-2018), Itamar Franco (1992-1994) y José Sarney (1985-1990) actualmente integra la coalición oficialista en el Gobierno de Lula y en las últimas décadas fue decisivo para garantizar la gobernabilidad tanto de las administraciones de izquierda como de las de derecha.
El hijo primogénito del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), que recibió el 47 % de los votos en la primera vuelta, tendrá que definir la Presidencia en una segunda ronda prevista para el 25 de octubre con Lula, el segundo candidato más votado con el 45 % de los sufragios.
El primer sondeo publicado tras la primera vuelta, divulgado el jueves pasado por la firma demoscópica Datafolha, dejó a Flávio Bolsonaro nuevamente con ventaja, con el 52 % de las intenciones de voto, frente al 48 % que obtendría Lula.
El anuncio del apoyo de la mayoría del partido centrista al senador ultraderechista fue hecho por el presidente de la formación, Baleia Rossi, en un acto al que acudieron el candidato presidencial y varios de los líderes que lo respaldan, entre los cuales el actual alcalde de São Paulo, Ricardo Nunes, un miembro del MDB.
Según Rossi, el apoyo quedó condicionado al compromiso de Bolsonaro con "la defensa incondicional de nuestra democracia, un esfuerzo por la pacificación nacional y la responsabilidad con las cuentas públicas".
El dirigente explicó que los directorios regionales del MDB en los estados de São Paulo, Rio de Janeiro, Minas Gerais, Brasilia, Río Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná, Río Grande do Norte, Mato Grosso, Goiás, Amapá, Acre, Tocantins, Roraima, Espírito Santo, Mato Grosso do Sul y Sergipe se sumaron a la campaña de Bolsonaro.
En estos estados vive más del 75 % de la población brasileña y se destacan por ser los más prósperos del país.
Los directorios de los otros diez estados (Amazonas, Alagoas, Bahía, Ceará, Maranhao, Pará, Pernambuco, Piauí, Paraíba y Rondonia), de las empobrecidas regiones norte y nordeste de Brasil, divulgaron una declaración a parte en la que manifestaron su apoyo a Lula.
Tras la primera vuelta, Bolsonaro consiguió el apoyo de la mayoría de los influyentes partidos de centro y de centroderecha que cuentan con mayoría en el Congreso y que se habían declarado neutros, así como la de los principales candidatos presidenciales derrotados, entre los cuales el psiquiatra y escritor Augusto Cury, el tercer más votado.
Entre las fuerzas que se sumaron al ultraderechista destacan Republicanos, Progresistas, Unión Brasil, Podemos y Novo.
Lula, por su parte, tan solo consiguió el apoyo de algunas minúsculas formaciones de izquierda que postularon candidato propio a las presidenciales y que ahora se sumaron a la coalición de izquierda que apoya al presidente.
