En su primera visita oficial a Riad, Al Zaidi abordó en una reunión con Bin Salmán los acontecimientos regionales y la coordinación de esfuerzos al respecto, con el fin de reforzar la seguridad y la estabilidad de la región, indicó en un comunicado la Oficina de Prensa del primer ministro iraquí.
Al Zaidi expresó durante el encuentro la condena de su Gobierno por los ataques contra el aeropuerto internacional Rey Khalid en Riad, así como "ante cualquier daño causado a civiles e instalaciones civiles durante los conflictos, señalando que tales acciones amenazan la seguridad y la estabilidad regionales".
Asimismo, subrayó "la firme postura" de Bagdad de "no permitir que su territorio sirva de plataforma para ataques o actos que comprometan la seguridad del reino y de otros Estados de la región, destacando su compromiso con los principios de buena vecindad y el respeto a la soberanía de Irak y de las naciones hermanas y amigas".
Por su parte, Bin Salmán "reafirmó el apoyo del reino a los esfuerzos del Gobierno iraquí por fomentar el diálogo orientado a lograr la estabilidad en la región", indicó la nota.
El viaje de Al Zaidi, que no fue anunciado, se produce después de meses de tensión en materia de seguridad entre ambos países por los ataques de las milicias iraquíes proiraníes contra el territorio saudí, que provocaron que el primer ministro iraquí cancelara su visita prevista el pasado julio a Riad.
Las relaciones entre ambos países han sido tensas desde que comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado febrero, después de que Arabia Saudí atribuyera a las milicias iraquíes una serie de ataques contra su territorio e infraestructuras energéticas.
La reacción más contundente llegó a finales de julio, cuando Arabia Saudí participó junto a Estados Unidos en bombardeos de precisión contra posiciones de las Fuerzas de Movilización Popular en Irak, una alianza de milicias mayoritariamente chiíes, algunas muy cercanas a Irán.
El Gobierno de Irak ha intentado contener la escalada y avanzar en el desarme de esos grupos, así como tomar medidas y abrir investigaciones para evitar que vuelvan a ocurrir estos ataques.
Esto no impidió otro ataque atribuido a las milicias iraquíes el pasado septiembre, cuando lanzaron drones contra el oleoducto saudí Este-Oeste, provocando su cierre durante semanas.
Arabia Saudí se abstuvo de responder con bombardeos contra las milicias y dejó la gestión de la crisis en manos del Gobierno iraquí, que destituyó a varios responsables de seguridad y cerró temporalmente pasos fronterizos con Irán antes de reabrirlos con más controles.
Al Zaidi anunció el mes pasado la ampliación del plazo para el desarme de las milicias, previsto inicialmente para el 30 de septiembre, hasta el 30 de junio de 2027, después de que varias facciones armadas alineadas con Irán rechazaran esta fecha mientras continúa la guerra en Oriente Medio.
