Al término de la semana de reuniones del Comité Ejecutivo de la agencia, Salih subrayó que se ha alcanzado con los países miembros un consenso en torno al presupuesto, aunque admitió que "según nuestras previsiones, en este momento contamos con unos 2.700 millones de dólares".
El presupuesto para 2027 es un 16 % inferior al de 2026, de 8.500 millones de dólares, que también quedó muy parcialmente financiado (se recaudaron 3.000 millones) en un contexto de crisis financiera en la ONU y recortes que han forzado a la organización a reducir su plantilla en casi 8.000 trabajadores desde 2024.
Salih reconoció que 2026 "ha sido un año difícil para el ACNUR" por esos recortes de financiación, que han obligado a la agencia a tomar decisiones "extraordinariamente difíciles en un momento en el que las necesidades humanitarias siguen siendo inmensas".
"Hemos puesto en marcha iniciativas de reforma importantes para garantizar que nuestra organización sea más ágil, flexible y eficaz, con una estructura más racionalizada, y para que los recursos de los que disponemos lleguen realmente a los refugiados", afirmó el alto comisionado iraquí.
Pese a las dificultades, en la reunión de esta semana, subrayó Salih, los Estados expresaron un "apoyo abrumador" a la labor de ACNUR, en un año en el que se cumplió el 75 aniversario del Estatuto de los Refugiados.
El alto comisionado recordó que uno de los objetivos de la agencia es reducir a la mitad en los próximos 10 años el número de refugiados en situación de desplazamiento prolongado.
"Dos tercios de la población refugiada mundial (25 de 40 millones) se encuentran condenados a una situación de dependencia en campamentos durante cinco años o más, es una situación inaceptable", afirmó.
Pese a ello, reconoció iniciativas para reducir este desplazamiento prolongado en países como Venezuela o en Siria, donde mucha gente intenta regresar desde el final de casi 14 años de guerra civil.
