El ministro flamenco de Bienestar Animal, Ben Weyts, ha dado al parque hasta el 15 de noviembre para adoptar las medidas necesarias, después de que los inspectores constataran una larga serie de deficiencias.
"No estamos cerrando todo el zoológico, sino que nos centramos en los recintos que no ofrecen un nivel de seguridad suficiente", explicó el responsable regional.
Cinco recintos, que albergan a un tigre, un guepardo, un buitre palmero, víboras y alrededor de un centenar de aves, serán suspendidos temporalmente y podrán reabrir si se subsanan las irregularidades, mientras que otros once perderán definitivamente su autorización.
Esta última medida afecta a jirafas, un elefante, panteras, servales, un oso pardo, una hiena, un cocodrilo y suricatas, que deberán ser trasladados a otros establecimientos.
El zoológico permanecerá abierto al público, aunque en marzo las autoridades ya habían estudiado la posibilidad de retirarle la autorización de funcionamiento a todo el parque.
