'Pétros Ení': Paula Ortiz y Chris Pratt descienden a los cimientos ocultos del catolicismo

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Roma, 16 oct (EFE).- La gran basílica vaticana esconde bajo sus cimientos el núcleo mismo del catolicismo: la tumba de San Pedro. Un lugar antiquísimo, enigmático e intacto que la cineasta Paula Ortiz y Chris Pratt han explorado juntos en el documental 'Pétros Ení', estrenado este viernes en la Fiesta del Cine de Roma.

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"Yo soy una absoluta agnóstica convencida pero, en mi concepción profundamente humanista del arte y de la vida, la parte espiritual es uno de los lugares de conocimiento y de sensibilidad que siempre me han interesado", confiesa a EFE la directora española.

Ortiz ya se había adentrado en los misterios de la fe en 'Teresa' (2022), una cinta sobre la mística de Ávila que llegó a proyectarse en el Sínodo vaticano en tiempos del papa Francisco. Sin embargo, el destino quiso que volviera a cruzar los dominios de la Iglesia.

Tal es así que poco después su productora le propondría un proyecto tan ambicioso como insólito: rodar un documental sobre la necrópolis vaticana, un antiguo cementerio de la Antigua Roma encontrado el siglo pasado bajo los cimientos de la basílica.

Se trata del lugar más sagrado de la iglesia romana porque, según la tradición, en él fue enterrado San Pedro tras su martirio en el Circo de Nerón, que estaba emplazado justo donde ahora se alza la majestuosa Plaza de San Pedro. Después, en el siglo IV, el emperador Constantino ordenó cubrir el cementerio con tierra para construir encima una basílica cristiana que ha ido evolucionando hasta la que vemos hoy.

El camposanto quedó así bajo tierra durante dieciséis siglos, con el inmenso peso del templo encima, pero siempre como una referencia oculta, invisible. La tumba del apóstol, de hecho, está exactamente bajo la gran cúpula de Miguel Ángel y el baldaquino de Bernini.

No sería hasta el año 1941, en plena II Guerra Mundial, cuando el papa Pío XII ordenó excavar los cimientos del templo para buscar los restos de Simón Pedro. Y los operarios encontraron una especie de Pompeya perfectamente conservada, con sus panteones, calles, nichos, lápidas y sarcófagos bellamente decorados.

Pero entre los enterramientos destacaba especialmente un muro en el que muchos peregrinos habían inscrito la letra 'P' y un grafiti con seis letras griegas de especial relevancia: 'PET ENI'.

Los expertos plantearon que ese epigrama podría significar 'Petros enesi', "Pedro está aquí dentro", o 'Petro eneirene', 'Pedro en paz'. Pero la hipótesis más respaldada fue 'Pétros Ení', 'Pedro está aquí'. Y, por ello, el 23 de diciembre de 1950, Pío XII anunció al mundo el hallazgo de "la verdadera tumba" del primer apóstol.

Paula Ortiz rastrea este impresionante yacimiento arqueológico subterráneo, con el que ya es su rodaje "más loco", según confiesa, ya que tuvo que adaptarse a sus espacios angostos, a su oscuridad y a una humedad que empaña los objetivos, pero también tener el máximo cuidado de no contaminarlo o dañar los frescos que lo decoran.

Su viaje por la historia cuenta con un protagonista de excepción, el actor estadounidense Chris Pratt, católico, que pone rostro y voz a esta apasionante investigación, recorriendo una basílica nocturna, imponentemente vacía.

La directora accede también a los Archivos Vaticanos para husmear entre sus legajos, un privilegio que, según reconoce entre risas, ha dado lustre a su doctorado en Historia del Arte (ya que hasta la hecha no le había servido para nada, ríe).

"Lo que más me emociona del Vaticano es comprobar que es un lugar con tanto esfuerzo humano, creativo, artístico, filosófico... así como un vórtice de poder. Todo está ahí. Es imposible no darte cuenta del extraordinario esfuerzo que tanta gente hizo a lo largo de los siglos en busca de trascendencia", sostiene la cineasta.

Pero el documental, que arrancó bajo el pontificado de Francisco, cuenta con un invitado especial: León XIV, sucesor de Francisco y, como este, de Pedro, clausura la cinta citando a Chesterton: "La iglesia la fundó un hombre débil y, por eso, es indestructible".

La directora no esconde la emoción de haber dirigido al mismísimo pontífice (actualmente hospitalizado tras haberse operado de un tumor pulmonar). "Esta es una de las cosas por las que mis padres están más contentos", bromea.

"Se portó como un actor muy majo, natural y disciplinado. Hicimos una lectura primero, él la repasó, le expliqué la escena y rodamos con bastante tranquilidad. Es una persona muy amable y precisa", afirma Ortiz.

Porque, justifica enseguida, "poca gente habrá en el mundo que realmente tenga la potencia actoral, simbólica y de 'gravitas' que se le exige a una gran estrella como lo es el papa de Roma".