Abiy se pronunció así durante una entrevista con la Corporación de Radiodifusión de Etiopía (EBC, en inglés), en la que dijo que el FPLT se dedicó a "arrebatar ayuda a las personas desplazas, a saquear minerales y a comprar drones y armas", en lugar de restablecer los servicios básicos y la infraestructura regional.
"El primer ministro afirmó que es sumamente lamentable que el grupo haya causado grandes dificultades a la población al declarar la guerra y cerrar el transporte aéreo, mientras la región atraviesa actualmente una grave sequía", dijo Abiy, según el mencionado medio.
La insurgencia "ha causado más sufrimiento a la población al interrumpir el transporte aéreo, los servicios bancarios y de telecomunicaciones que el Gobierno federal había puesto en marcha", añadió.
El mandatario también rechazó la vinculación del FPLT a la existencia de Tigré, y recalcó que la región superará esta "amarga etapa" y avanzará "hacia el desarrollo y la paz".
Por último, declaró que el FPLT ignoró las advertencias de que "la guerra no funciona", lo que les ha llevado a un conflicto "imposible de ganar".
El FPLT inició el pasado 23 de septiembre una "guerra defensiva" tras meses de escalada y bombardeos recurrentes con drones, y desde entonces Adís Abeba ha logrado rápidos avances en la región.
Etiopía también ha acusado a Eritrea, país fronterizo con Tigré, de apoyar a los rebeldes y de hacer incursiones en su territorio, pero Asmara niega ese extremo.
Ese escenario se complica por la reciente formación de una alianza de siete grupos rebeldes y opositores, que incluye al FPLT, para derrocar al Gobierno etíope.
El conflicto aviva los temores al estallido de una nueva guerra de gran escala, similar a la que entre 2020 y 2022 enfrentó al FPLT y al Gobierno federal, entonces apoyado por Eritrea, y en el que murieron al menos 600.000 personas, según la Unión Africana (UA).
