La Fuerza Armada de El Salvador confirmó que "cuatro aerotécnicos" de ese país, que hacen parte de la Fuerza de Tarea Libertad II, fueron atacados cuando regresaban a su campamento a bordo de un vehículo blindado y, aunque lograron salir, la intensidad de los combates en la zona ha impedido determinar su ubicación.
Las siguientes son las claves sobre los diferentes grupos armados que aterrorizan Haití, cuya violencia compromete la estabilidad del país y tiene en jaque la celebración de las elecciones presidenciales y legislativas, previstas para el próximo 13 de diciembre.
Las bandas armadas surgieron hace unos 20 años y estaban limitadas a algunas zonas de Puerto Príncipe, como La Saline, Fort Touron y Cité Soleil. Sin embargo, a partir de 2011, tras la elección como presidente de Michel Martelly, estos grupos se multiplicaron en la capital y otras ciudades.
La mayoría se formó en contextos electorales en los que jóvenes desempleados fueron reclutados por candidatos y dirigentes políticos para ayudarles a ganar elecciones, a cambio de armas y dinero, pero luego fueron abandonados y se dedicaron a actividades criminales y terroristas.
Otras pandillas fueron creadas por élites económicas que reclutaron jóvenes de barrios desfavorecidos, proporcionándoles armas, municiones y dinero para proteger sus negocios.
Los grupos armados están dispersos por todo el país, aunque se concentran principalmente en el área metropolitana de Puerto Príncipe, donde vive cerca de un tercio de la población haitiana.
Entre los principales líderes figuran Jimmy Chérizier, alias Barbecue, quien dirige un grupo armado en Delmas 4 y por quien el Gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de hasta cinco millones de dólares.
También está Johnson André, alias Izo, líder de la banda 5 Segond, que opera en la zona de Village de Dieu. La Oficina del Fiscal del Distrito de Columbia (EE.UU.) presentó el año pasado cargos contra Izo por el secuestro de un ciudadano estadounidense en marzo de 2023 en Puerto Príncipe con el fin de exigir un rescate.
Christ-Roi Chéry, alias Chrisla, dirige la comuna de Carrefour, en la entrada sur de Puerto Príncipe, mientras que Wilson Joseph, alias Lanmò San Jou, lidera la banda conocida como 400 Mawozo en Croix-des-Bouquets, donde fueron atacados los soldados salvadoreño el domingo.
En Cul-de-Sac, en la capital, opera el grupo armado Chen Mechan, dirigido por un sujeto del mismo nombre, en tanto que otro criminal, Vithelhomme Innocent, líder de la banda Kraze Barye, está acusado por Estados Unidos de ayudar a 400 Mawozo en el secuestro de 17 personas de un grupo de misioneros en octubre de 2021.
Otra banda altamente peligrosa es Canaan, dirigida por Jeff Larose, alias Jeff Gwo Lwa, afiliada a las coaliciones criminales G-Pép y Viv Ansanm.
Las bandas armadas controlan hoy tres departamentos: Puerto Príncipe, el Centro y Artibonito, donde secuestran, asesinan, roban, violan, saquean, masacran y extorsionan con total impunidad.
Viv Ansanm, la principal coalición criminal de Haití, fue creada en 2024 por Barbecue y reúne a nueve grupos armados pertenecientes a la banda G9 y sus aliados, así como a miembros de la coalición rival G-Pep, que durante años se enfrentaron por el control de distintos territorios.
Las autoridades que ayudaron a crear las pandillas son incapaces de controlarlas ahora e incluso algunas de ellas cuentan con la complicidad de miembros de la Policía Nacional de Haití.
En sus inicios, las pandillas fueron financiadas por miembros de la élite política y económica, algunos de ellos sancionados por la comunidad internacional, pero actualmente consiguen grandes sumas de dinero mediante secuestros, peajes ilegales en las carreteras, tráfico de armas, municiones y drogas.
Por ejemplo, en la comuna de Carrefour, la banda de Chrisla cobra "impuestos" a los residentes, que se exponen al desalojo o incluso a la muerte si no pagan.
En las zonas que controlan, las bandas gravan a todo el mundo, desde vendedores ambulantes hasta grandes empresas.
Estas bandas son acusadas de perpetrar masacres sistemáticas contra la población civil, como la de agosto pasado en Kenscoff, en las afueras de Puerto Príncipe, donde fueron asesinadas 47 personas, según la ONU.
Más de 5.700 personas han muerto o resultado heridas en lo que va de año en Haití por la violencia de dichas bandas, a las que también se señala como presuntas responsables de más de 230 secuestros y de la violación de más de mil mujeres y niñas.
El pasado 14 de octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU renovó por un año el régimen de sanciones contra Haití, que incluye la congelación de activos, prohibiciones de viaje y un embargo de armas, con el objetivo de frenar la violencia de las bandas y ayudar a estabilizar el país.
