La activista Inês Brás, que iba a la cabeza del grupo con un megáfono, explicó en declaraciones a EFE que se trató de una iniciativa espontánea para defender que la vivienda "es un tema que afecta a todos" y que la crisis habitacional "es general" en el país.
"Tenemos un Gobierno completamente inerte que está aplicando un total de cero medidas para mitigar este problema que afecta no solo a los jóvenes, sino que es totalmente transversal a todas las generaciones de nuestra ciudad", argumentó, en referencia al Ejecutivo liderado por el conservador Luís Montenegro.
El recorrido comenzó en la céntrica plaza de Marquês de Pombal, les llevó por la plaza de Saldanha y continuó por la avenida Almirante Reis hasta la plaza de Rossio.
Brás aclaró que algunos de los ciclistas planean quedarse en la acampada, que todavía no tiene fecha para retirarse del lugar.
La permanencia de la acampada en la capital portuguesa depende de una votación que se realiza a partir de las 19:00 hora local (18 horas GMT) cada día en la propia plaza por los presentes, que este lunes ascendían a varios centenares de personas.
Por su parte, las tiendas de campaña ascendían a las decenas.
Después de Oporto, esta es la segunda gran ciudad en Portugal que cuenta con una acampada para denunciar la crisis de vivienda.
En una propuesta aprobada este domingo en asamblea popular, los manifestantes acordaron dirigirse a las centrales sindicales portuguesas para impulsar una "huelga general ibérica" el próximo 11 de noviembre, coincidiendo con la paralización convocada en España.
La iniciativa, que también se estudia en la acampada de Oporto, pretende coordinar las movilizaciones a ambos lados de la frontera y conseguir, según expresaron sus promotores, que se "pare la península ibérica por completo".
La posibilidad de una huelga general en Portugal ya había sido anticipada este fin de semana a EFE por el secretario general de la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP), Tiago Oliveira, quien aseguró que no descartaba una nueva convocatoria y que "todas las formas de lucha están siempre sobre la mesa".
Las acampadas, protagonizadas principalmente por jóvenes que denuncian la imposibilidad de acceder a una vivienda asequible, afrontan este lunes una nueva jornada de movilización después de una madrugada tranquila y sin enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
En Oporto, donde la movilización comenzó hace más de una semana, unas ochenta personas pasaron la última noche en medio centenar de tiendas instaladas en la plaza Dom João I, también sin incidentes.
La continuidad de las acampadas se produce pese a las advertencias de la Policía de Seguridad Pública (PSP), que considera que la instalación permanente de tiendas en espacios públicos incumple las normas que regulan las manifestaciones.
