La segunda subasta pública de inmuebles considerados no estratégicos de Petroperú comprende diez propiedades ubicadas en las regiones de Lima, Tumbes, Pasco, Lambayeque, Áncash y Piura, señaló la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (Proinversión).
"El proceso busca poner en valor estos activos y contribuir a la reorganización patrimonial y operativa de la empresa estatal", acotó el organismo en un comunicado en el que precisó que la convocatoria da continuidad al proceso de puesta en valor de los activos no estratégicos de Petroperú.
Proinversión remarcó que, con este proceso, continúa impulsando la puesta en valor de activos no estratégicos de la empresa "mediante procedimientos competitivos y transparentes" con el objetivo de "ordenar su patrimonio, optimizar el uso de sus recursos y contribuir a la sostenibilidad de la empresa estatal".
La agencia realizó el pasado 7 de agosto una primera subasta pública del primer grupo de activos no estratégicos de Petroperú, en la que adjudicó dos de cuatro inmuebles ofertados, por un monto total de 1,17 millones de dólares.
La agencia descarta "categóricamente" que se planee una privatización total de la compañía y sostiene que todos sus activos estratégicos seguirán en manos del Estado peruano.
En septiembre pasado, el director del proyecto de reorganización de Petroperú, Ángel Delgado, señaló ante una comisión del Congreso que "lo que se busca es que el privado, junto a la petrolera, gestionen el activo" de la empresa.
Por su parte, el presidente del directorio de Petroperú, Oliver Stark, dijo que uno de los principales hitos del plan de trabajo es dotar de liquidez a la empresa mediante una línea de crédito de hasta 2.000 millones de dólares proveniente de la banca internacional.
Petroperú recibió el pasado 8 de septiembre un primer desembolso de 475 millones de dólares de la línea de crédito aprobada para mantener a flote a la compañía, en este caso con recursos de los bancos estadounidenses JP Morgan y Citibank.
A mediano plazo, la estrategia busca que la compañía opere con mayor eficiencia, aproveche mejor sus activos y reduzca su dependencia del apoyo estatal hasta ser financieramente sostenible en el 2032, según señaló Proinversión en ese momento.
La crisis financiera en la petrolera estatal se aceleró con la modernización de la refinería de Talara por más de 5.500 millones de dólares, lo que llevó a registrar al cierre de 2025 más de 600 millones de dólares de pérdidas acumuladas, que sobrepasaron en más de la mitad su patrimonio neto.
