"Esperamos que en breve se pueda organizar la reunión y los negociadores estadounidenses, el señor Witkoff, pueda informar a Putin sobre sus contactos con ucranianos y europeos", dijo Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria.
Así respondió Peskov a una pregunta sobre si Witkoff viajará pronto a San Petersburgo para verse las caras con el líder ruso, con el que se encontró por última vez el 5 de septiembre en el Kremlin.
"Esos encuentros son muy importantes, siempre oportunos y muy sustanciosos. Valoramos altamente los esfuerzos de mediación de los negociadores estadounidenses", señaló.
El gobierno noruego confirmó que Zelenski viajará este martes a Oslo para discutir con varios líderes europeos y Witkoff una propuesta diplomática para poner fin a la guerra en Ucrania.
Según informó un funcionario estadounidense a Axios, en las conversaciones habrá representantes de las naciones del grupo E4 (Reino Unido, Francia, Alemania y Polonia), así como funcionarios de la Unión Europea y la OTAN.
Las negociaciones abordarán, por un lado, garantías de seguridad para Ucrania, su integración en Europa y un marco económico para la posguerra, y por el otro, crear las condiciones para una paz duradera, que ponga fin a la guerra y siente las bases de una nueva arquitectura de seguridad entre Europa y Rusia.
Rusia, que insiste en tomar todo el Donbás -los ucranianos controlan aún cerca de una quinta parte de la región de Donetsk-, rechaza cualquier propuesta que incluya un cese de las hostilidades como condición previa para negociar un arreglo definitivo.
El viaje de Witkoff se produce en medio de la actual escalada verbal entre Trump y Zelenski, que se han acusado mutuamente en los últimos días de estar entorpeciendo la búsqueda de una solución al conflicto.
Mientras Trump culpó a Zelenski de ser un obstáculo para un acuerdo y llamó a convocar elecciones en Ucrania, el ucraniano condenó la decisión de la Casa Blanca de congelar las sanciones enmarcadas en la Ley Graham y el acuerdo de suministro de diésel ruso, y suspender la cooperación militar.
Además, rusos y ucranianos se encuentran en medio de una escalada de ataques contra sus retaguardias, lo que ha disparado en las últimas semanas los daños a la infraestructura de transporte, logística y comercial, y el número de muertos entre la población civil, que marcaron un récord en septiembre (328), según la ONU.
