Polonia declara "indeseable" al representante regional ucraniano Sviatoslav Sheremeta

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Cracovia (Polonia), 21 oct (EFE).- Polonia declaró este miércoles persona indeseable y ha prohibido formalmente la entrada en el espacio Schengen durante un periodo de cinco años a Sviatoslav Sheremeta, miembro del Gobierno regional ucraniano de Leópolis, por honrar a una figura histórica ucraniana que Varsovia vincula al régimen nazi del Tercer Reich.

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"Por solicitud del ministro de Exteriores, Radoslaw Sikorski, S. Sheremeta ha sido inscrito en el registro de personas indeseables con prohibición de entrada y estancia en los países del espacio Schengen por cinco años hasta el 20 de octubre de 2031", escribió en su cuenta de la red social X el ministro del Interior polaco, Marcin Kierwiński.

Esta medida sigue a la condena de Sikorski a Sheremeta por promover la declaración de 2027 como el año de Roman Shujevich, comandante del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) que ordenó los desplazamientos y asesinatos masivos de polacos durante la Segunda Guerra Mundial.

Sikorski calificó este miércoles al líder de la UPA como "reconstructor de la Waffen-SS" en referencia a las tropas nazis que ocuparon Polonia, y el ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, estimó "inaceptable" una decisión ucraniana "que no construye confianza mutua entre los pueblos, sino que refuerza las divisiones".

En 2017, Polonia prohibió por primera vez la entrada a Sheremeta.

En aquella ocasión, la medida se tomó después de que el departamento estatal ucraniano de búsqueda y conmemoración, dirigido por Sheremeta, bloquease los trabajos polacos de búsqueda y exhumación de víctimas de la UPA en fosas comunes en algunos lugares de Ucrania.

El desencuentro de este miércoles refleja las profundas discrepancias en materia de memoria histórica que desde hace años enturbian las relaciones diplomáticas bilaterales entre Varsovia y Kiev.

Polonia vincula a la UPA y a sus líderes con las masacres de Volinia de 1943, en las que murieron unos 100.000 polacos en unos crímenes calificados por Varsovia como genocidio.

A pesar de que en Ucrania la UPA es valorada como símbolo del combate por la independencia y de la resistencia antisoviética, en suelo polaco la rendición de homenajes a sus figuras históricas suscita rechazo.