Durante las obras de expansión de este centro de datos, la empresa Tuike Finland Oy -filial de Google en el país nórdico- deforestó 1,3 hectáreas de bosque protegido no incluidas en el permiso de construcción, destruyendo parte del hábitat de la ardilla voladora siberiana, una especia en peligro de extinción.
Google tuvo que dar explicaciones a las autoridades por este suceso, aunque no recibió ningún tipo de sanción pese a que la legislación finlandesa prohíbe destruir o deteriorar las zonas de reproducción y descanso de esta especie.
La LVV justificó su decisión de declarar confidencial esta documentación -que incluía permisos y planos urbanísticos- acogiéndose a dos artículos de la Ley de Acceso a la Información Pública que protegen los secretos industriales, pese a que dicha ley establece que la información relativa al impacto ambiental de las empresas no debe mantenerse en secreto.
Google está bajo el escrutinio de las autoridades y los medios finlandeses después de que el mes pasado saliera a la luz que el gigante tecnológico realizó talas ilegales en dos municipios del centro del país, Muhos y Kajaani, en los que proyecta construir dos grandes centros de datos.
La filial de Google deforestó un total de 530 hectáreas en ambos municipios y realizó obras de acondicionamiento del terreno antes de que se completaran los pertinentes estudios de impacto ambiental, lo que contraviene la normativa medioambiental finlandesa.
El pasado 6 de octubre, la LVV ordenó a Tuike Finland Oy la paralización "de inmediato o a más tardar el 23 de octubre" de todos los trabajos preparatorios que alteren significativamente el medioambiente bajo amenaza de multa.
Pese a que Google obedeció la orden poco después, la LVV pidió este jueves a la Policía finlandesa que investigue si la compañía cometió un delito al no respetar la normativa medioambiental con las talas ilegales.
Los proyectos de Muhos y Kajaani forman parte del plan anunciado por Google hace un mes de invertir en Finlandia al menos 13.000 millones de euros (unos 15.000 millones de dólares) en los próximos dos años para expandir su infraestructura de centros de datos e inteligencia artificial (IA), la mayor inversión del gigante tecnológico estadounidense en Europa hasta la fecha.
