Una resolución publicada este viernes en el diario oficial El Peruano con la firma del viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Fernando López, modificó una resolución emitida en 2002 por el entonces Instituto Nacional de Cultura (INC), que declaró a Toro Muerto como Patrimonio Cultural de la Nación.
La nueva norma estableció el área de delimitación en 5.005,77 hectáreas, con un perímetro de 33.898 metros, y señaló que en 2023 se estableció que "no hay presencia de pueblos indígenas u originarios" tanto en la zona arqueológica como en los distritos vinculados de Uraca y Aplao.
Tras indicar que se aprobó la clasificación del sitio en la categoría de "Paisaje Arqueológico", dispuso que "cualquier proyecto de obra nueva", desde caminos, denuncios mineros, agropecuarios o de vivienda, "que pudiese afectar o alterar" este paisaje arqueológico "debe contar con la aprobación previa" del Ministerio de Cultura.
Los petroglifos de Toro Muerto tienen una antigüedad estimada por los especialistas entre 1.400 a 2.000 años y comprenden entre 3.000 y 5.000 grabados en piedras volcánicas en una zona desértica del valle del río Majes, en la región de Arequipa.
El sitio arqueológico fue inscrito en 2019 en la Lista Indicativa del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y ese mismo año el Parlamento Andino lo declaró "referente cultural de la región" por su "importancia para la preservación de la memoria de las civilizaciones prehispánicas".
