Serbia o mafia, o por qué la corrupción es el tema estrella en las elecciones del domingo

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Belgrado, 23 oct (EFE).- El latente malestar en Serbia con la corrupción estalló en indignación hace dos años tras morir 16 personas en el derrumbe en una estación de tren renovada en una opaca obra, y es el tema decisivo este domingo en las elecciones en las que Aleksandar Vucic ve amenazado su poder por primera en 12 años.

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"La corrupción mata" se convirtió en el lema de las masivas manifestaciones ciudadanas, en las que se exigían explicaciones y responsabilidades.

Al no recibirlas, la protesta se transformó, liderada por universitarios, en una exigencia de cambio, de más Estado de derecho y menos corrupción, que se ha materializado en una lista electoral a la que algunos sondeos dan opciones de ganar.

La estación se inauguró en plena campaña electoral y, hasta hoy, siguen existiendo dudas sobre el proceso de adjudicación y ejecución de la obra, aunque algunos medios independientes aseguran que hay sospechas sobre si se aplicaron los criterios de seguridad y calidad.

Aunque el derrumbe de un voladizo en la estación de Novi Sad fue el "detonante" de este movimiento, el malestar por la corrupción venía creciendo desde hacía años, explica a EFE Misa Bojovic, investigadora de Transparencia Internacional (TI) en Serbia.

Bojovic recuerda que Vucic ya había afrontado otras oleadas de protestas, contra las explotaciones mineras o tras sangrientos tiroteos, que no llegaron a traducirse en un castigo en las urnas.

En un país donde el 74 % de la población no confía en los partidos políticos, según una encuesta de junio, la novedad ahora es que quienes se oponen a Vucic son universitarios sin afiliación política, sin líder y sin ideología, pero con un objetivo declarado: luchar contra la corrupción y defender el Estado de derecho.

Su lema es "Serbia o mafia" y su breve programa, más bien un manifiesto, plantea que este domingo hay dos opciones: o un declive continuo en medio de la corrupción o un Estado renovado, fundamentado en el respeto a la ley.

Serbia lleva descendiendo ininterrumpidamente desde 2016 (Vucic gobierna desde 2014) en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, y el año pasado cayó al puesto 116 de un total de 182 países. En Europa, solo Bielorrusia y Turquía obtienen peores puntuaciones.

La corrupción es vista por la mayoría de los serbios como el principal problema del país y será, asegura Bojovic, "uno de los factores decisivos que van a influir en el resultado de estas elecciones".

La mitad de los serbios calificó la corrupción como un "problema extremadamente grave" en una encuesta realizada el pasado verano por la ONG Centro para la Investigación, la Transparencia y la Responsabilidad (CRTA) y la Universidad de Stanford, aunque los votantes de Vucic tienden a culpar a todo el sistema o a Gobiernos anteriores.

Bojovic señala que Serbia presenta claramente elementos de "captura del Estado" por la corrupción.

Por ejemplo, hay jueces que no actúan, en parte debido a las presiones del Ejecutivo o a la falta de colaboración de la Policía, y el Parlamento, dominado por la mayoría absoluta de Vucic, está marginado y carece de capacidad para respaldar a las instituciones independientes.

Vucic fue primer ministro entre 2014 y 2017, cuando fue elegido presidente, y fue reelegido en 2022 para un segundo y último mandato, de acuerdo con la limitación constitucional, que concluía en abril del próximo año.

Dimitió en septiembre pasado para aspirar en estas elecciones a dirigir de nuevo el Gobierno.

TI considera en sus informes que el mandatario acumula un poder excesivo que debilita el sistema de equilibrios democráticos.

Numerosos periodistas y expertos consultados por EFE coinciden en que Serbia tiene un sistema híbrido, o una autocracia con elementos aparentemente democráticos, como elecciones e instituciones independientes, que, en la práctica, no funcionan.

Respecto a las posibilidades de cambio en estas elecciones y a si Vucic aceptaría una derrota, Bojovic opina que la situación del país no es buena, con el proceso de adhesión a la UE paralizado, insatisfacción ciudadana, problemas democráticos y pérdida de medios independientes.

"Espero que, en caso de que haya una transición, sea pacífica. Para mantener, al menos, este nivel mínimo de democracia sobre el que Serbia pueda construir después", confía.

En sus informes sobre Serbia, TI destaca el problema de las adjudicaciones opacas de obras públicas, como la de la estación de Novi Sad, donde se derrumbó el voladizo.

China lleva años aumentando su presencia económica en Serbia, donde ya es el segundo mayor inversor, por detrás de la Unión Europea. Son numerosos los proyectos que se adjudican directamente a empresas chinas mediante acuerdos intergubernamentales.

Según datos publicados por Forbes Serbia en 2025, de los 25 grandes proyectos de construcción o reconstrucción de autopistas, vías rápidas o ferrocarriles, los gigantes chinos de la construcción, o sus filiales registradas en Serbia, están a cargo de 17.