El historial de vetos y expulsiones de embajadores entre Washington y Managua desde 1979

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San José, 24 oct (EFE).- Desde la mítica guerrillera nicaragüense Nora Astorga en abril de 1984 hasta la diplomática estadounidense Natasha Franceschi este mes de octubre, las tensas relaciones entre Washington y el sandinismo han estado marcadas por el veto diplomático o las expulsiones de sus embajadores.

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Desde 1979, cuando los sandinistas tomaron el poder en Nicaragua tras derrocar por la fuerza a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, la fractura ideológica entre Estados Unidos y el sandinismo ha dejado un saldo de tres embajadores vetados y dos expulsados.

Este prolongado "ojo por ojo" diplomático mantiene hoy a las embajadas de ambos países en su nivel más bajo de representación desde la década de 1980 cuando, en medio de la Guerra Fría, en Nicaragua se libraba un conflicto armado civil patrocinado por la extinta Unión Soviética y los EE.UU..

En abril de 1984, la Administración estadounidense de Ronald Reagan comunicó al Gobierno sandinista que no admitía como embajadora de Nicaragua a Nora Astorga, de 37 años entonces.

EE.UU. la rechazó bajo el argumento de que durante la insurrección sandinista había participado en la muerte del general nicaragüense Reynaldo Pérez Vega, muy cercano al dictador Somoza Debayle, y quien presuntamente, según los sandinistas, era colaborador de la CIA.

Astorga, abogada de profesión, fue una guerrillera que el 8 de marzo de 1978 tendió una trampa amorosa a ese general somocista, quien fue asesinado por un comando sandinista en la casa de ella.

Luego que Washington le negó el beneplácito, Managua la nombró como su representante ante las Naciones Unidas y viceministra de Relaciones Exteriores.

El 11 de julio de 1988, el Gobierno sandinista ordenó la expulsión del embajador Richard Melton y de otros siete funcionarios de la delegación diplomática estadounidense en Managua.

El régimen de Daniel Ortega los acusó de organizar y apoyar una manifestación antisandinista el día anterior en la ciudad de Nandaime, 60 kilómetros al sureste de Managua, que degeneró en violentos disturbios.

La expulsión del diplomático representó el punto más crítico de las tensiones diplomáticas de esa década, en el contexto del financiamiento estadounidense a la "Contra" que combatía a los sandinistas y el apoyo soviético a estos.

Como consecuencia de esa medida, Estados Unidos expulsó también al embajador nicaragüense en Washington, Carlos Tunnermann, y a otros siete diplomáticos.

En julio del 2022 el Gobierno de Ortega le retiró el beneplácito que había concedido a Hugo Rodríguez como nuevo embajador estadounidense en Managua, tras su presentación ante el Senado de EE.UU.

Durante la audiencia de confirmación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Rodríguez había respondido a una pregunta sobre si Nicaragua cumple los requisitos para seguir formando parte del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta, en inglés).

El diplomático respondió que "apoyaría el uso de todas las herramientas económicas y diplomáticas para lograr un cambio de dirección en Nicaragua", que está sumida en una crisis sociopolítica y de derechos humanos desde abril de 2018, y que "sacar a Nicaragua del DR-Cafta es una herramienta potencialmente muy poderosa y algo que tenemos que considerar seriamente".

Managua también se negó a aceptar las credenciales de la embajadora Natasha Franceschi, quien había sido ratificada por el Senado estadounidense el pasado 30 de septiembre.

La negativa nicaragüense fue revelada el 2 de octubre por el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, durante una reunión extraordinaria de cancilleres de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Washington.

En ese encuentro, la OEA aprobó por unanimidad una resolución que instaba a Nicaragua a celebrar elecciones, liberar a los presos políticos y restablecer la separación de poderes, entre otras demandas.

Washington no cuenta con un embajador en Nicaragua desde 2023 cuando concluyó su misión el diplomático Kevin Sullivan.