“La libertad de navegación ha sido garantizada por todas las partes interesadas en el Mar de China Meridional, así que no veo ninguna razón por las que este barco de EEUU no pueda navegar en aguas de libre navegación según marcan las leyes internacionales”, afirmó Aquino en una rueda de prensa.
“Me parece que todo el mundo da la bienvenida a un equilibro de poder en la zona”, agregó el mandatario.
Las declaraciones de Aquino se producen después de que el destructor USS Lassen, acompañado de aviones de vigilancia de la Armada de Estados Unidos, navegara hoy en aguas cercanas al arrecife Subi, en el archipiélago Spratly.
Brunei, China, Filipinas, Malasia, Taiwán y Vietnam reclaman total o parcialmente las Spratly.
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La misión estadounidense supone un desafío directo al Gobierno de Pekín, que el mes pasado aseguró que no permitiría que ningún país violase el espacio aéreo o marítimo alrededor de este archipiélago, en el que China ha construido en los últimos dos años importantes infraestructuras.
Por su parte, el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, advirtió hoy a Estados Unidos de que no debería “ crear problemas de la nada ” , en referencia al destructor lanzamisiles USS Lassen.
“Estamos comprobando este asunto. Si es cierto, recomendamos a EEUU que se lo piense dos veces antes de actuar”, dijo Wang en respuesta a una pregunta durante un seminario celebrado en Pekín, y citado por la agencia oficial de noticias Xinhua.
Las relaciones de China con EEUU y con algunos de sus vecinos asiáticos, como Filipinas o Vietnam, están enrarecidas por las discusiones sobre la soberanía de varios archipiélagos del Mar de China Meridional, que provocan frecuentes encontronazos diplomáticos.
La construcción por parte de China de islas artificiales, pistas de aterrizaje y faros en las Spratly han aumentado la tensión y el cruce de acusaciones entre los países reclamantes de la soberanía.
Filipinas elevó en 2014 a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) su protesta contra las “agresiones” de Pekín en una parte de las Spratly que Manila asegura se encuentra en su zona económica exclusiva de 200 millas náuticas que dicta la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS).
China se ha negado a participar en el proceso judicial, y defiende que “siempre” busca resolver las disputas mediante el diálogo con las otras partes implicadas y que “intentará evitar conflictos inesperados”.
