“En los últimos meses (...), el régimen ha dado un nuevo paso en la violencia al recurrir a (aviones caza) Mig para el lanzamiento de barriles de TNT y más recientemente, y lo que es más terrible todavía, a las bombas racimo”, declaró Fabius en una reunión en París con representantes de comités locales civiles que administran las zonas liberadas del norte del país.
Representantes de una veintena de países y ONG participan en un encuentro en el Quai d’Orsay, sede de la cancillería francesa, destinado a “estudiar el conjunto de las modalidades de apoyo a la población siria”. Francia aporta desde hace meses ayuda financiera y humanitaria a estas regiones que han expulsado la administración y el ejército de Bashar al Asad.
Según Fabius, estas zonas representan “la mitad del territorio sirio”, diseminadas en todo el país como “manchas de leopardo”.
La ONG Human Rights Watch (HRW) denunció el domingo que el ejército del aire sirio había lanzado recientemente bombas racimo cerca de Maaret al-Nooman, donde el ejército trata de cortar a los rebeldes la carretera que va a Alepo (norte).
“El ejército sirio no dispone de este tipo de armas”, aseguró el lunes en un comunicado el comandante general de las fuerzas armadas, para quien este tipo de informaciones forman parte de una “campaña de desinformación contra Siria”.
Siria no ha ratificado la Convención que regula la munición en racimo, adoptada por 107 Estados en 2008, que prohíbe la producción, almacenamiento, venta y el uso de este tipo de armas y prevé la destrucción de las reservas existentes.
Las bombas racimo (BASM) son particularmente letales para los civiles, incluso después de un conflicto.
