“Las drogas duras no tienen cabida en los 'coffeeshops' y en el futuro estos establecimientos solo podrán ofrecer cannabis con un nivel de THC (Tetrahidrocannabinol) inferior al 15 %”, señaló Opstelten en una comparecencia ante el Parlamento nacional.
Aunque el ministro no precisó cuándo está previsto que se aplique la restricción, según los medios holandeses es poco probable que ocurra este año.
Un informe encargado por el Ejecutivo holandés en 2011 concluyó que la marihuana con un THC (ingrediente activo) superior al 15 % es tan peligrosa que se debería clasificar entre las drogas más duras.
Holanda cuenta con unos 500 cafés conocidos como “coffeeshops”, donde los clientes pueden comprar hasta 5 gramos de droga para su uso personal.
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Cerca del 75 % de la marihuana que se vende en esos establecimientos está producida en el país y, según los expertos, el contenido de THC en esa droga cultivada en Holanda se sitúa entre el 15 % y el 18 %.
El portavoz de los propietarios de “coffeeshops” en la localidad holandesa de Maastricht, Mark Josemans, declaró a esa web de noticias que el objetivo del Gobierno es lograr que “el circuito ilegal sea lo más grande posible”.
Para Josemans, la prohibición carece de sentido, ya que considera que una cantidad alta de THC no resulta más nociva para la salud y hace que se fume menos, “al igual que nadie bebe ron en un vaso de cerveza”.
Por otra parte, el ministro se refirió a los planes del Gobierno para combatir el turismo de drogas, que incluye la decisión de prohibir el acceso a los “ coffeeshops ” a las personas que no residen en Holanda.
Opstelten señaló que se dejará libertad a los municipios para determinar la política que deben seguir a la hora de aplicar esas medidas.
El alcalde de Amsterdam, Eberhard van der Laan, ha dicho públicamente que los turistas que visiten la ciudad podrán seguir utilizando de momento los más de 200 “ cafés-cannabis ” , aunque no tengan su residencia en el país.
Al menos un millón y medio de los cerca de siete millones de visitantes que cada año pasan por Amsterdam acude a un “coffeeshop”, apunta Dutchnews.