La historia de Sweetie

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El rostro de una niña de diez años es la máscara de una forma nunca antes vista de combatir los abusos sexuales a menores por medio de internet.

Sweetie tiene diez años, y es de Filipinas. Como decenas de miles de menores en todo el mundo, cada día se sienta frente a una webcam a hablar con hombres que la someten a todo tipo de abusos sexuales a cientos o miles de kilómetros de distancia, desde decenas de países, gracias a internet.

Sin embargo, Sweetie no es como las innumerables otras víctimas de abusos sexuales “online”. Sweetie no existe.

La niña filipina de diez años es una creación digital hecha con captura de movimiento, de una forma no muy distinta a como se crean personajes virtuales para películas o videojuegos, que fue concebida por la ONG internacional Terre de Hommes como una herramienta inédita para la lucha contra la pedofilia en línea.

Sweetie es una personalidad virtual operada no desde las Filipinas, sino desde Ámsterdam, Holanda, por Terre de Hommes con el fin de atrapar a depredadores sexuales en el acto, identificarlos y presentar sus datos a las autoridades.

La facilidad para el anonimato que otorga la internet y la disponibilidad de tarjetas de crédito pre-pagas imposibles de rastrear hace que localizar a estos depredadores sea algo extremadamente difícil, por lo que Terre de Hommes se valió de cualquier dato que pudiera sacar a los pedófilos durante sus charlas “online” con Sweetie para, cual rompecabezas, ir armando informes sobre sus identidades y orígenes a través de redes sociales o Google.

La información de estos depredadores, incluyendo fotografías, nombres reales, direcciones y números de teléfono, es luego entregada a Interpol.

En los primeros dos meses de actividad de Sweetie, Terre de Hommes identificó a 1.000 depredadores. El pasado mes de noviembre, la ONG entregó la información de estas personas a Interpol.

El objetivo de la campaña es presionar a los gobiernos de países alrededor del mundo para que tomen medidas más proactivas a la hora de prevenir que el fenómeno de la explotación sexual infantil a través de internet crezca. Más de 500.000 personas ya han firmado la petición "online" de la ONG dirigida a los organismos judiciales de todo el mundo.