“Cuando el barco se dio vuelta, tomé a mi mujer y mis niños entre los brazos, pero me di cuenta de que estaban muertos”, dijo Abdullah Kurdi a la agencia turca Dogan, con voz débil, conmocionado por lo sucedido.
La foto del cadáver del niño de tres años a orillas de la playa de Bodrum dio vuelta el mundo. La familia, de la cual solo sobrevivió el padre, se dirigía desde Siria en una embarcación inflable hacia Kos. Abdullah, de 40 años, perdió a su otro hijo Galip, de 5 y a su esposa Rihan, de 35.
Al salir de la morgue en Yerkesik, en la provincia turca de Mugla, contó que “ bajamos de un barco y una hora después subimos a otro donde había un hombre turco. Éramos 12 y el barco estaba sobrecargado. Estábamos en el mar desde hacía poquísimos minutos pero las olas eran altas; el hombre que dirigía el barco dio un giro y nos golpeamos. Él entró en pánico y se lanzó al mar, escapando. Pero las olas estaban altísimas y el barco se dio vuelta”, agregó.
Sobre sus dos hijos, afirmó que “mis niños eran los más lindos del mundo, maravillosos. Me despertaban a la mañana para que jugara con ellos. Ahora no los tengo más”. Abdullah aseguró que “ahora todo lo que quiero es estar sentado junto a la tumba de mi mujer y mis dos hijos”.
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