En un telegrama enviado al gobierno de Sudáfrica, Francisco recordó el “compromiso” de Mandela para “promover la dignidad humana de todos los ciudadanos” y una nueva Sudáfrica basada en la “no-violencia y la reconciliación”.
“Es con tristeza, escribió Francisco en un telegrama que lleva su firma difundido por la sala de prensa vaticana, que supe de la muerte del presidente Mandela y envío mi pesar a todos los miembros de la familia, a los miembros del gobierno y a todo el pueblo de Sudáfrica”.
“Al confiar el alma del difunto a la infinidad piedad deDios, prosiguió Jorge Bergoglio en el telegrama escrito en inglés, pido al Señor confortar a todos los que lloran esta pérdida”.
“Reconociendo el compromiso demostrado por Mandela de promover la dignidad humana de los ciudadanos de todas las naciones y al forjar una nueva Sudáfrica construida sobre las sólidas bases de la no violencia, de la reconciliación y de la verdad, ruego que el ejemplo del ex presidente inspire generaciones de sudafricanos para que pongan la justicia y el bien común delante de todo en sus aspiraciones políticas”, sostuvo.
“Con estos sentimientos, concluyó el Pontífice, invoco sobre todo el pueblo sudafricano dones divinos de paz y prosperidad”.
Mandela, debido a su estado de salud, no mantuvo encuentros con Benedicto XVI ni con Francisco, pero en cambio se reunió dos veces con su “hermano” Juan Pablo II.
Cuando Nelson Mandela fue elegido presidente en 1994, Karol Wojtyla ya llevaba 15 años de Pontificado. Los dos carismáticos líderes se conocieron cuando el Papa viajero visitó Sudáfrica en septiembre de 1995. Mandela lo recibió en el aeropuerto, y lo llamó “mi hermano”.
Su segundo encuentro fue en 1998, pero esta vez en el Vaticano. Nelson Mandela y Juan Pablo II se reunieron para estudiar los retos del continente africano. Un periodista italiano recordó hoy que en 1996 logró cruzar unas palabras con Mandela gritándole, “Señor presidente, señor presidente, soy italiano, amigo del Papa, al menos un minuto para la televisión italiana”. Mandela se acercó a los micrófonos y lo primero que hizo fue enviar un saludo al Papa Wojtyla, con el cual había entablado un fuerte vínculo.
