El programa, financiado con fondos secretos del Pentágono, fue creado en varios países del Sahel (Mauritania, Níger y Mali) y en Libia, para entrenar comandos locales para perseguir a militantes extremistas, particularmente aquellos de Al Qaida en el Magreb (Aqmi), explica el diario.
Pero la experiencia se terminó rápido en Libia, donde la multiplicación de milicias tras la caída de Muhamar Gadafi en 2011 sumergió al país en el caos.
“El entrenamiento inicial más ambicioso en Libia llegó a su fin de manera vergonzosa”, cuando una de esas milicias se apoderó de las armas y los equipos suministrados a las Fuerzas Armadas en el marco de esa formación, afirma el diario.
Los hechos se produjeron el 4 de agosto de 2013 en la base de Camp Younis, situada a unos 20 km de Trípoli. Los entrenadores estadounidenses habían entregado fusiles de asalto M4, gafas de visión nocturna, pistolas y vehículos blindados a la unidad antiterrorirsta a la que entrenaban.
Una milicia se apoderó de esas armas y equipos durante una incursión emprendida poco antes del amanecer, probablemente tras haber sido informada por un militar libio.
Este programa secreto de formación estaba dotado de varias decenas de millones de dólares.
Un presupuesto de 29 millones de dólares está previsto para Mauritania, otro de 15 millones para Níger, donde el Pentágono desplegó dos drones Reaper para ayudar a las fuerzas africanas y franceses a reprimir al grupo Aqmi.
