Uruguay y Argentina, precursores en grupos paramilitares

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BUENOS AIRES. El gobierno autoritario de Jorge Pacheco Areco en Uruguay y la dictadura militar argentina de Juan Carlos Onganía fueron precursores en la región en inducir la creación de grupos paramilitares con la excusa de combatir el comunismo

Tcach explicó a ANSA que el 20 de septiembre de 1968 el Ejército argentino aprobó la publicación del libro sobre “Operaciones contra fuerzas irregulares”, cuyo tercer tomo de circulación reservada para sus integrantes alentaba la participación de “civiles” en tareas represivas.

“Coincidentemente, para la misma época el presidente PachecoAreco (1967-1972) había aprobado en Uruguay medidas de seguridad que implicaban la creciente participación de grupos civiles o paramilitares”, afirmó el historiador argentino.

“Estas resoluciones fueron adoptadas mucho antes de queaparecieran las organizaciones guerrilleras en ambos países yfueron el preámbulo de los grupos paramilitares en la región”, señaló Tcach, autor de “La Revolución Libertadora al Cordobazo”.

“En el reservado tomo tercero del libro se reconocía que las Fuerzas Armadas habían iniciado una guerra ideológica contra la ’hegemonía comunista’ y que la población ’deberá participar en la guerra contrarrevolucionaria con ardor y patriótico desinterés en la estrategia definida previamente por las Fuerzas Armadas”, explicó el historiador.

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Tcach detalló a ANSA que la génesis de estos grupos civiles irregulares se conoció durante los juicios por crímenes de Lesa Humanidad realizados en la ciudad de Córdoba en los últimosaños. Director del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba, en su ensayo aborda la preponderancia quelos grupos católicos nacionalistas cordobeses en la política argentina a partir del derrocamiento del presidente Juan Domingo Perón en septiembre de 1955. El experto recordó que el dictador argentino Onganía (1966-1970) utilizó a la provincia de Córdoba (centro del país) “como el laboratorio de ensayo de un régimen corporativista con la sustitución de la democracia parlamentaria por consejos económicos-sociales”.

La intención de Onganía de perpetuar un régimen similar alfranquismo y nutrido de nacionalismo católico, se derrumbó el 29de mayo de 1969 con el “Cordobazo”, la insurrección de masas más importante en la historia del país.

“El Cordobazo fue posible porque había surgido un movimiento obrero joven, más permeable a la radicalización política y dirigido por sindicalistas autónomos que no tributaban al peronismo ortodoxo, lo que favoreció el surgimiento decorrientes clasistas y combativas”, explicó Tcach.

En Córdoba se habían instalado en la década del 60 variasempresas automotrices, como Fiat y Renault, que empleaban “aoperarios jóvenes con acceso a bienes culturales porque eran bien pagados”, resaltó el investigador.

Por ejemplo, la primera víctima de la dictadura de Onganíafue Santiago Papillón, un joven trabajador de Renault yestudiante de Arquitectura, asesinado por la policía cordobesaen septiembre de 1966, apenas dos meses después del golpe deEstado que había depuesto al presidente constitucional ArturoIllia.

Además, contribuyó al “Cordobazo” el desencanto de la clasemedia cordobesa, “orgullosa de su tradición cívica, del ideario de la democracia liberal y de la autonomía universitaria que había conseguido la Reforma Universitaria, que también nació enCórdoba en 1918 y fue un modelo para América Latina”, completó.