Chakeko

Las quejas silenciosas de las madres contra el MEC, se recrudecieron en época de exámenes porque tuvieron que sentar a los chicos a estudiar guaraní, y traerlos de las orejas más o menos. ¡Qué asignatura más fastidiosa!, se lamentaron; inútil para la gente de ciudad, que se comunica preferentemente en castellano, e inútil para los campesinos que no usan vocablos de laboratorio como popasu, jasypa o arapo, y que saben con certeza que son palabras que sus hijos jamás necesitarán utilizar, pero están obligados a memorizarlas en la escuela.

Chakeko.
Chakeko.Archivo, ABC Color

Tan despistados estamos en ese tema que el guaraní terminó siendo una materia de ciencia ficción en circuito cerrado estudiantil, que se emplea solo en escuelas y colegios, ejemplo, muanduhe, ñe’epapára o herunguä.

Chakeko ñanemboriahu, tanto el Estado como las familias, nos desgastamos tontamente torturando a niños y niñas en pro de una lengua anclada en la Edad de Piedra, que solo sirve para malgastar el escaso dinero de sus padres y nuestro deficitario presupuesto nacional. Utilidad práctica no tiene. Usted, guaraní hablante, que ya es adulto bien entrado en años, ¿necesitó alguna vez emplear términos como ysaja, terorei, o küjererä? Nunca.

Enseñar al campesinito lo que ya sabe naturalmente y forzarlo a aprender palabras fabricadas en la Academia, ausentes en el lenguaje paraguayo corriente, no es manera inteligente de prepararlo para afrontar las duras exigencias de la vida moderna.

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Víctor Manuel Ruiz Díaz

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