Impotencia

Con mucho amor planté tres árboles lluvia de oro, frente a mi casa. De eso harán 20 años. Durante todo ese transcurso traté que crecieran derechos, de modo que con el tiempo no los tuviera que volver a sacar. De tanto en tanto los podo para darles forma, y también para adelantarme a la conocida masacre de la ANDE. Hago los cortes con serrucho criteriosamente, tratando de causar el menor daño y esforzándome por mantener la armonía. Como los chinches los invaden, la fumigación periódica forma parte de mis cuidados.

Hoy, al llegar a mi casa me encuentro con una cuadrilla de “podadores”, muchos, cuasi niños que estaban destrozando, mutilando los árboles de la cuadra. Por la manera, acelerada, con que llevaron a cabo su trabajo, salta a la vista que de profesionales no tienen ni la primera letra. Jamás habrán hecho un curso de capacitación para dicha tarea. La prioridad no son los árboles, sino los cables revestidos que cuelgan a escasos 4 metros del suelo. Los recriminé, por la manera de llevar a cabo su tarea. Obviamente nadie asumió la culpa.

La firma involucrada era la firma CIMEC S.R.L Para más colmo se retiraron, dejando las ramas y troncos desparramados sobre la vereda, obstaculizando el paso peatonal. Usualmente pasan días antes de retirarlos, siempre y cuando lo hagan. Si un frentista quiere hacer una gran poda, debe pedir una autorización a la Municipalidad so pena de que lo multen. Sin embargo, estas empresas destrozan todo a su paso y no pasa nada. Incoherencia total.

Siento tanta impotencia, porque ninguna institución investiga, respalda, castiga etc. Uno está totalmente indefenso, no puede reclamar nada, porque no existe una institución seria y responsable. Estas acciones son un claro reflejo de como funcionan las cosas en nuestro país y no importa en que ámbito.

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Helga Behage

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