Adiós al teletrabajo: ¿cómo preparo al perro para la rutina laboral?

Muchas familias adoptaron cachorros durante la pandemia de coronavirus, pero a causa del teletrabajo, estas mascotas no conocen lo que es quedarse solas y los animales más viejos ya perdieron la costumbre.

¿Todo el día solo en casa? Es mucho para un perro, tanto para su vejiga como para su estado de ánimo.
¿Todo el día solo en casa? Es mucho para un perro, tanto para su vejiga como para su estado de ánimo.Monique Wüstenhagen

Por eso, es importante idear una estrategia a la hora de retomar la rutina de trabajo en la oficina.

Con la irrupción de la pandemia, el teletrabajo posibilitó que las mascotas y sus propietarios pasen todo el día juntos. Esto significó un cambio enorme especialmente para los perros, que no suelen sentirse a gusto sin compañía.

Muchas empresas comenzaron sin embargo a reincorporar a sus empleados al trabajo en las oficinas y los perros deben separarse otra vez temporariamente de sus amos.

¿Cómo puedo enseñar con cuidado a mi perro después de un año y medio de pandemia y qué alternativas hay? Cinco preguntas y respuestas:

¿Debo tener mala conciencia cuando dejo solo a mi perro en casa?

“No necesariamente”, dice Ulrike Seumel, entrenadora de perros. “Varía de un perro a otro, algunos disfrutan de quedarse solos durante un par de horas porque así pueden dormir relajadamente”, sostiene.

Muchos perros prefieren no obstante estar con sus humanos, al fin y al cabo están estrechamente ligados el uno al otro.

Estar toda la jornada laboral solo es sin embargo demasiado, tanto para la vejiga como para la psique.

La organización protectora de animales alemana Vier Pfoten recomienda no dejar solo al perro por más de cuatro horas. Seumel considera en tanto factible dejarlos cinco y hasta seis horas solos, si el perro ya está acostumbrado a eso.

Mi perro nunca ha estado solo, ¿cómo le enseño?

“El entrenamiento es gradual”, dice Seumel. La experta detalla que el perro necesita en primer lugar contar con un lugar confortable en el hogar. Este podría ser una manta, una cama para perros o una caja, en la que se encuentre cómodo, que se convierta en un espacio propio donde pueda quedarse de forma voluntaria, esté relajado y pueda estar ocupado.

“En la siguiente fase, el animal debe aprender que no siempre recibirá respuesta a sus demandas”, señala la entrenadora. Una posibilidad podría ser ignorar deliberadamente al perro, por ejemplo cuando su dueño está sentado al escritorio.

“Pero ignorar significa realmente ignorar y no enviarlo nuevamente a su manta o decirle ‘no’ cuando demanda atención”, aclara. Una puerta para niños puede ayudar.

El siguiente paso es cerrar la puerta de una habitación y dejar al animal solo en ella. Si esto funciona, entonces es momento de realizar los preparativos para salir de casa, ponerse los zapatos, tomar las llaves, ir al baño.

“Estas acciones pueden ser un desencadenante específico para algunos perros”, dice Seumel. Si esto es así, se puede trabajar en ello.

Si los preparativos para la salida funcionan sin desatar un alboroto y el perro se encuentra tranquilo, sus propietarios pueden salir entonces del hogar.

“Recomiendo observar al perro a través de videollamada o una cámara porque aún cuando no ladra y no rompe nada, puede estar muy estresado”, recomienda.

Esto se puede reconocer, según la entrenadora, si el animal está intranquilo, jadea o mira a su alrededor todo el tiempo. Entonces, aconseja, se debe retroceder un paso para volver a trabajar en el hogar el proceso de la separación temporaria.

Por regla general, si los pasos previos funcionaron, no hay más problemas para salir de casa.

De todas formas, las primeras veces que las mascotas se quedan solas no deberían durar demasiado tiempo. Seumel sostiene que además es recomendable no alejarse demasiado del hogar, de forma de poder volver rápido si algo sale mal.

Para poder obtener un efecto positivo del proceso de aprendizaje, el objetivo es regresar mientras el perro está relajado porque así se puede dar rienda suelta a las emociones. “Entonces se puede y se debe saludar al perro con alegría”, afirma la entrenadora.

¿Debería practicar también con un perro más viejo, luego de un año y medio sin ir a trabajar a la oficina?

“Sí”, subraya Seumel. “Con los perros mayores se deben recorrer los mismos pasos descritos anteriormente”.

En general, sostiene la entrenadora de perros, se avanza rápidamente si las mascotas ya superaban anteriormente sin problemas el hecho de quedarse solos en el hogar.

¿Cómo consigo que mi perro venga a la oficina conmigo?

“Siempre vale la pena preguntar y hablar con los superiores acerca de si es posible asistir al trabajo con el perro”, aconseja Sarah Ross, de la organización protectora de animales Vier Pfoten.

“Tener un perro en el lugar de trabajo reduce el nivel de estrés y puede impactar de forma positiva en el clima laboral general”, agrega.

Pero los argumentos racionales no siempre cuentan. Markus Beyer, de la asociación alemana Perro de Oficina (BVBH), sabe que hay que actuar con sensibilidad.

“El tema posee un factor altamente emocional. Algunos colegas les temen a los perros, otros tienen miedo a los cambios y por eso rechazan a los perros, y algunos otros padecen alergias”, precisa.

Según recomienda Beyer, hay que acercarse a todos los escépticos de los perros y preguntarles: “¿Qué tendría que pasar para que te parecieran bien los perros?”.

Algunas opciones podrían ser la obligación de llevar al perro con correa por los pasillos, o aplicar sanciones a los dueños cuyos perros no se comporten según lo acordado.

Por otra parte, señala el experto, se debe brindar la seguridad necesaria a los alérgicos de que no estarán en contacto con perros. Beyer subraya que esto se puede regular, por ejemplo, si se dividen las salas de reuniones o los ascensores con carteles que digan “se admiten perros” o “no se admiten perros”.

Sin embargo, por regla general, la decisión a favor o en contra de los perros debe provenir de la dirección de la empresa. Por tanto, recomienda Beyer, hay que convencer al departamento de recursos humanos y al jefe.

Una vez más, agrega, pueden ayudar los argumentos racionales como “el lugar de trabajo resulta más atractivo y se recibirán mejores postulaciones” o “los propietarios de perros están más dispuestos a trabajar horas extras porque el perro no está esperando ansiosamente en casa”.

Mi perro no se queda solo y no lo puedo llevar a la oficina, ¿qué puedo hacer?

A veces nada sirve, está prohibido llevar el perro al trabajo y todos los entrenamientos para poder dejarlo solo en casa no dan resultados. O simplemente no se quiere llevar al perro ni dejarlo solo, también hay buenas razones para ello.

Por ejemplo, el perro puede sufrir estrés en el trabajo o al quedarse solo, o no puede realizar suficiente ejercicio. Entonces, se puede empezar a pensar en un cuidador. Pero, ¿cómo puedo encontrar uno?

La entrenadora aconseja prestar atención a si el cuidador de perros posee los mismos valores y trata de forma similar a la mascota.

“Para mí sería importante, por ejemplo, que no utilice la violencia y sea consciente de las necesidades”, detalla Seumel. Si se trata de un paseador que lleva un grupo grande de perros, siempre es una buena señal que invite a realizar un paseo de prueba con el grupo, sugiere.

“Así, los perros y las personas pueden conocerse y el paseador se hace una idea del carácter del animal”, explica la entrenadora.

Algo similar ocurre en la elección de una guardería de perros. Aquí es importante visitar las instalaciones y observar cómo se sienten tanto el perro como el propietario.

Los dueños de otros perros pueden brindar buenas recomendaciones al respecto.

Seumel recomienda iniciar la búsqueda con antelación porque tanto las buenas guarderías como los paseadores suelen tener mucha demanda. Otra idea, según la organización Vier Pfoten, es asociarse con otros propietarios de perros para cuidar de forma alternada a los animales de los demás.