Antes de la limpieza
Reuní tus materiales: un balde, un sifón de grava (piedritas), un cepillo suave, agua declorada o tratada, y un termómetro. Desconectá el equipo eléctrico. Apagá y desconectá los filtros y las luces para evitar accidentes.
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Limpieza del acuario
Retirá el agua: utilizá el sifón de grava para extraer aproximadamente un 25% del agua. Esto ayuda a eliminar los desechos acumulados en el fondo. Asegurate de no succionar la grava.
Limpiá las paredes con un cepillo suave por fuera y por dentro, las paredes del acuario, eliminando algas y suciedad. Evitá productos químicos que puedan ser tóxicos para los peces.
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Mantenimiento de grava y decoración
- La limpieza de la grava: a medida que usás el sifón, la grava se limpiará también. Si hay mucha suciedad, podés considerar retirarla y enjuagarla con agua corriente (sin productos químicos).
- Limpiá las decoraciones: retirá las decoraciones y lavalas con agua caliente. Si están muy sucias, un cepillo suave puede ayudar. No utilices jabones ni detergentes.
- Cambio de agua: llená el balde con agua previamente tratada o declorada y ajustá la temperatura para que coincida con la del acuario. Esto es crucial para no estresar a los peces.
Rellená la pecera: vertí el agua cuidadosamente para no alterar la grava o las decoraciones y causar estrés a los peces.
Revisá el sistema de filtración
Limpiá el filtro: si tenés un filtro, limpialo periódicamente siguiendo las instrucciones del fabricante. No lo limpies con agua de la canilla, ya que esto puede matar las bacterias beneficiosas.
Monitoreo de la calidad del agua
Se puede testear el agua: usá kits de prueba para monitorear los niveles de pH, amoníaco, nitritos y nitratos. Mantené los parámetros adecuados, algo vital para la salud de tus peces.
Ajustes necesarios
Si los niveles no son los adecuados, realizá los cambios necesarios para estabilizar el agua.
Alimentación y cuidado continuo
Alimentales con moderación es clave, ya que sobrealimentar a tus peces puede dañarles; hazlo una o dos veces al día con la cantidad que puedan consumir en unos minutos.
Observá el comportamiento de tus peces. Cualquier cambio puede ser indicativo de problemas de salud o calidad del agua.
