Por qué tu perro te lame la cara y cuándo puede ser un problema

Perro bulldog francés sacando la lengua.
Perro bulldog francés sacando la lengua.Shutterstock

Muchos dueños sienten que un lametón en la cara es una muestra de cariño. Para el perro, suele ser una forma de saludo, sumisión o búsqueda de atención. Pero, ¿qué pasa realmente cuando dejamos que nos lama la cara?

La boca del perro no está “más limpia” que la tuya

Existe la idea de que la boca del perro es más limpia que la humana. No es cierto. Los perros tienen su propia flora de bacterias, distinta a la nuestra, y muchas de ellas proceden del suelo, de otros animales, de la basura o incluso de heces que han olido o lamido.

Perro que lame la cara de su tutor.
Perro que lame la cara de su tutor.

En la mayoría de los casos, estas bacterias no causan problemas graves en personas sanas. Pero sí pueden provocar infecciones si entran en contacto con mucosas (ojos, nariz, boca) o con pequeñas heridas en la piel.

Riesgos reales, aunque poco frecuentes

Según veterinarios y médicos consultados habitualmente en este tipo de casos, las infecciones graves por lamidos de perro son poco frecuentes, pero posibles.

Perro que lame la cara de su tutor.
Perro que lame la cara de su tutor.

Se han descrito casos de:

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

  • Infecciones de piel y tejidos blandos.
  • Problemas gastrointestinales si se ingieren bacterias.
  • Complicaciones serias en personas con defensas bajas.

También pueden transmitirse algunos parásitos (como ciertos tipos de lombrices) si el animal no está bien desparasitado. El riesgo aumenta si el perro tiene diarrea, parásitos intestinales o enfermedades no tratadas.

¿Quién debe tener más cuidado?

En general, una persona adulta sana suele tener poco riesgo de sufrir una infección grave por un lametón ocasional en la cara.

Perro que lame la cara de su tutor.
Perro que lame la cara de su tutor.

Sin embargo, hay grupos más vulnerables:

  • Bebés y niños pequeños, porque su sistema inmunitario aún se está desarrollando.
  • Personas mayores.
  • Embarazadas.
  • Personas con defensas bajas (por enfermedades crónicas, tratamientos como quimioterapia, VIH, corticoides prolongados, etcétera).

En estos casos, los expertos recomiendan evitar que el perro lama la cara, la boca, los ojos o cualquier herida.

¿Y la rabia u otras enfermedades graves?

En países donde la vacunación antirrábica es obligatoria y está al día, el riesgo de rabia por un lametón es prácticamente nulo. El problema aparece cuando el perro no está vacunado o vive en zonas donde la enfermedad sigue circulando.

También es importante mantener al día la desparasitación interna y externa, así como las revisiones veterinarias. Un perro sano y bien cuidado reduce de forma importante los riesgos.

El aspecto emocional: por qué nos gusta que nos laman

Muchos dueños aceptan los lametones porque los interpretan como un “beso”. Ese contacto refuerza el vínculo con el animal y puede generar sensación de bienestar y afecto.

Sin embargo, los etólogos recuerdan que para el perro no es un beso humano. Puede ser una forma de pedir comida, de mostrar sumisión o simplemente una conducta aprendida: ha descubierto que, si nos lame, recibe atención.

Cómo disfrutar de tu perro con menos riesgo

Los especialistas en salud pública animal sugieren algunas pautas sencillas:

  • Evitar que el perro lama la boca, la nariz, los ojos o zonas con heridas. Si ocurre, lavarse la cara con agua y jabón.
  • Enseñar a los niños a acariciar al perro sin aceptar lametones en la cara.
  • Mantener las vacunas y desparasitaciones al día y acudir al veterinario si se notan cambios en la salud del animal.

Entonces, ¿hay que prohibirlo siempre?

No es necesario entrar en pánico si tu perro te ha lamido la cara alguna vez. En personas sanas, lo normal es que no ocurra nada. Pero tampoco conviene normalizarlo como algo “totalmente seguro”.

La recomendación general de veterinarios y médicos es clara: cuanto menos contacto haya entre la saliva del perro y tus mucosas o heridas, mejor. Se puede querer mucho a una mascota, jugar, abrazarla y convivir de forma muy cercana, sin necesidad de convertir los lametones en la cara en una costumbre diaria.