La Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal indicó que el país reconoce por primera vez a los animales como seres sintientes.
Esta ley reconoce que los animales no son objetos de propiedad, sino individuos con un sistema nervioso complejo capaz de procesar no solo el dolor físico, sino el sufrimiento emocional, el miedo y el estrés
Este estatus jurídico transforma a los animales de objetos a sujetos de derecho.
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Los pilares claves son:
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- Dignidad intrínseca: Tienen derecho a una vida libre de miedo. Se prohíben prácticas que generen terror o ansiedad prolongada, aunque no haya daño físico.
- Reconocimiento de la conciencia: La ley admite que poseen conciencia de sí mismos y su entorno. Su bienestar es un derecho protegido, no un acto de caridad.
- El dolor como prueba legal: El “malestar significativo” (angustia, tristeza o soledad extrema) ahora es prueba suficiente para condenar, sin necesidad de heridas visibles.
De la multa a la cárcel
Al reconocer que el animal siente, el daño se considera irreparable, elevando las penas hasta los 6 años de cárcel.
Crueldad: castigo máximo a la tortura o muerte por ensañamiento contra un sistema nervioso vivo.
Abandono: falta grave, pues se reconoce la angustia que causa el desamparo
Reconocer la sintiencia no es humanizar a los animales, es sensibilizar a los humanos, porque el dolor no conoce especies.
