Menores corrieron por sus vidas al ver a sus abuelos asesinados

Según los datos recabados por la Fiscalía, el cuádruple crimen ocurrido en Mcal. Estigarribia se perpetró el martes, con la participación del capataz y los hermanos Vera. Tras el asesinato del propietario de la estancia y su esposa, los niños se percataron e intentaron huir, pero fueron alcanzados al final mortalmente por disparos.

Estancia Taguato
Estancia Taguatogentileza

Los hechos construidos cronológicamente por la Fiscalía, a través del fiscal Andrés Arriola, detallan que el lunes 1 del corriente Alcibiades Desiderio Ayala Coronel (71), su esposa Francisca Nidia Núñez de Ayala (71) y sus dos nietos menores de edad partieron rumbo a la estancia familiar, pero por lo prolongado del viaje quedaron a dormir en el hotel Golondrina de la ciudad de Filadelfia.

El martes, tras realizar unas compras en Filadelfia –lo que figura en tickets que constan entre las evidencias–, las cuatro víctimas partieron rumbo a la estancia Taguató, distante a unos 200 kilómetros de la ciudad donde pasaron la noche.

Ayala Coronel y su familia llegaron a la estancia entre las 13:30 y 15:00 del martes, los que constan en mensajes que enviaron a sus hijos, padres de los menores asesinados. En el sitio ya se encontraron con sus victimarios en pleno proceso de robo de ganado.

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“Conforme a la hipótesis que tienen la Fiscalía y la Policía Nacional, esta gente se encuentra ya con desconocidos. Una vez ingresados a la habitación ya había gente desconocida en el establecimiento, y también una parte del ganado ya se encontraba en el corral”, relató el fiscal.

La Fiscalía insiste en indicar cómo los asesinos al capataz de la estancia, Vicente Ramírez Acosta, y a los hermanos José Rosa Vera Medina y Carlos Leonor Vera Medina. “El capataz de la estancia –conjuntamente con uno de los hermanos Vera– procedieron a dar muerte primeramente al propietario de la estancia, con un arma de fuego que fue incautada posteriormente, una escopeta calibre 12, dando un tiro certero, con aproximadamente 10 perdigones a la altura del corazón al propietario. Posteriormente dieron muerte a la señora”, relató el fiscal reconstruyendo el crimen.

Sin embargo, los criminales actuarían de manera más horrenda asesinando a los menores que intentaron salvar su vida corriendo, para ocultarse en un monte colindante al casco de la estancia.

“Uno de los hermanos Vera con otro individuo persiguieron a los menores. Primero a la nena más chica, dando más de un tiro conforme a los informes forenses que tenemos, porque existen refilones cerca de la cabeza. No le acertaron bien. Fue criminal esto. Posteriormente le dan un disparo certero en la espalda que atraviesa prácticamente el corazón”, explicó el agente fiscal sobre ese trágico momento.

Al otro menor le asestaron un tiro certero, pese a la distancia que logró ganar intentando huir. “Este, al ver lo que estaba ocurriendo, corrió hacia el monte –conforme a los relatos del autor principal, que es el capataz de la estancia, para el Ministerio Público–. A él sí le dieron un tiro certero en la parte de la nuca, en la parte posterior”, detalló el fiscal.

Tras el crimen el capataz se habría encargado de retardar el descubrimiento de lo sucedido, enviando el miércoles un mensaje a la madre de los menores, afirmando que el propietario supuestamente estaba sin señal. El mismo argumento repitió el jueves.

“(El capataz) dice que siguen estando sin señal, pero que él sube al techo o a un árbol para enviar esto, pero que no se preocupen, que están bien ahí todos”, comentó el fiscal según mensajes intercambiados entre la madre del menor y el presunto victimario.

Finalmente, la madre sospecha que la situación era totalmente contraria a la que le relataba el capataz y solicita al encargado de una estancia vecina que verifique la situación.

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