Jóvenes de hoy “están corrompidos”, afirman en San Bernardino

Con procesión de la imagen de la Virgen de la Asunción por las aguas del lago Ypacaraí, para recibir a la Virgen de la Candelaria, los pobladores de la villa veraniega celebran el día de su santa patrona. El monseñor Ricardo Valenzuela instó a los adultos a atender a los jóvenes, que actualmente no “son buenos frutos”.

Los pobladores de la ciudad veraniega de San Bernardino festejan hoy la Asunción de la Virgen María a los cielos.
Los pobladores de la ciudad veraniega de San Bernardino festejan hoy la Asunción de la Virgen María a los cielos.

Los pobladores de la ciudad veraniega de San Bernardino festejan hoy la Asunción de la Virgen María a los cielos. Las actividades comenzaron con una procesión en las aguas del Lago Ypacaraí de la Virgen de la Asunción protectora espiritual de la ciudad, para recibir la Virgen de la Candelaria, proveniente desde Areguá.

Posteriormente, los feligreses acompañaron la procesión desde la playa rotonda hasta el templo de la ciudad, donde se celebró la eucaristía.

La celebración eucarística estuvo a cargo del obispo diocesano Ricardo Valenzuela, quien durante su homilía enfatizó el lema “Para que produzcan muchos frutos, y esos frutos sean buenos”. En este sentido, recordó que la sociedad está formando jóvenes que “no darán buenos frutos, y esto se ve reflejado en los bautismos en la Universidad Nacional de Asunción (UNA) donde los mayores y prontos a ser profesionales, denigran y humillan a los menores que buscan abrirse paso en la vida profesional”, criticó.

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Dijo que no se puede esperar que estos jóvenes, de una alta casa de estudios, den buenos frutos, por lo que “hay que mirar el seno familiar y la propia universidad”.

La celebración eucarística estuvo a cargo del obispo diocesano Ricardo Valenzuela.

Enfatizó que muchos jóvenes están sumergidos en la depresión, en la delincuencia, en los vicios, y que cada vez a más temprana edad muestran comportamientos violentos. Advirtió que esto “debe ser una señal de alarma para trabajar el seno familiar, el primer lugar donde los padres y adultos tienen que cuidar y dar atención a los menores, supervisándolos en todo tiempo para que tomen el camino correcto”.

Afirmó que si el problema no está en la familia, se debe “mirar entre los amigos y la propia institución educativa”.

Explicó que la supervisión y el cuidado para que los jóvenes no se corrompan “deben ser constantes por parte de los adultos, porque la naturaleza en algún momento querrá cobrar, y esos jóvenes pueden volverse en contra de los padres”.

Por último, sostuvo que no deben perderse valores como la honestidad. “Una sociedad inculcada en valores y en la enseñanza de Dios, sin dudas mejorará”, finalizó la autoridad eclesiástica.

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